Una sociedad con una creciente necesidad integradora de ciencia, técnica y humanismo.
Hemeroteca, Historia cultural, Pensamiento crítico, Principal Enero 28th, 2006Se empieza a constatar en los medios informativos una corriente muy crítica hacia el comunismo soviético, se habla del «humanismo científico»[1] una nueva concepción que tendrá repercusiones profundas en la reconstrucción ideológica de los partidos comunistas occidentales y en el conjunto de la izquierda europea. Al igual que ya ocurrió a finales del siglo XIX, las últimas décadas del siglo XX se caracterizan por espectaculares convulsiones políticas. Portugal, con la revolución de los claveles -”Revolução dos Cravos”- de 25 de abril de 1974, logra sacudirse la dictadura salazarista, pero con un “futuro indefinido” comienza 1976, como hoy en día[2], parece que los portugueses no encuentran su lugar y siguen inmersos entre la desigualdad estructural y el desaliento general. Decía de Portugal D. Miguel de Unamuno que parece la patria de los amores tristes y la de los grandes naufragios[3]. Con el artículo de Manuel Leguineche: Portugal, al oeste y de Carlos París: Una salida para la educación, retomamos nuestro contacto con los problemas que centraban la atención hace 30 años en la página de {Hemeroteca… se escribió hace 30 años = 1976….}. En la España presente “la enseñanza” representa aún, por desgracia, una realidad absolutamente insatisfactoria. Y es lamentable, lo vigentes que siguen estando las consideraciones del profesor París cuando reclama el protagonismo de una Universidad en constante expansión de lleno, en el seno de una sociedad con una creciente necesidad integradora de ciencia, técnica y humanismo. También, resulta sugerente, ahora que ya nos encontramos en la sociedad del conocimiento, donde la interacción entre ciudad y desarrollo se aprecia configurada por los excedentes de información y una economía globalizada, y por los fenómenos de los desequilibrios y desigualdades, que lejos de desaparecer, se muestran cada vez más agresivos; y observando como el crecimiento de las ciudades es incontrolable y permanente. ¿No es hora de que nos planteemos en serio tener unas ciudades más habitables y ser unos ciudadanos más civilizados? Creo que el artículo de Luis Racionero: La quiebra de la ciudad, no sólo ayuda a cuestionárnoslo.
En esta ocasión son 19 páginas del número 677 de TRIUNFO de la semana del 17 de enero de 1976. Además, de los artículos ya reseñados, no podían faltar las viñetas de Chumy-Chúmez, y de la sección “Arte, Letras y Espectáculos” incluyo una primera referencia a los recitales de la “nueva canción del sur” en: Andalucía: Nuevo cante, nueva intención. De “esta semana” se reproducen sus cuatro páginas sobre estrenos y actualidad en cine, teatro, música, actos, arte y libros. El final lo integran tres páginas de la “Hemeroteca 76″ que ponen de manifiesto el elevado grado de conflictividad social de entonces, nada comparable al actual.
[1] Recomiendo un volumen que propone una teoría socialista humanista que difiere agudamente del marxismo ortodoxo: Fromm, Erich [et al] (1974). Humanismo socialista. 4ª ed. Buenos Aires. Paidós. Son numerosos artículos de sociólogos, filósofos, psicólogos, políticos y economistas, muy significados del siglo XX, agrupados en este libro tan novedoso, como el conocido aforismo de Terencio: “Nada de lo humano me es ajeno”, o lo que indica en su introducción: Como los humanistas creen en la unidad del género humano y tienen fe en el futuro del hombre, nunca han sido fanáticos.
[2] Véase el artículo de: Mora, Miguel (2005). Portugal busca salvador. EL PAIS Domingo (domingo 15 de enero de 2006). p. 1-3.
[3] Unamuno, Miguel de (1983). Por tierras de Portugal y de España - Andanzas y visiones españolas. México. Porrúa.
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