Las sombras. ¿Por qué mueren los poetas? David Foster Wallace.
Escrito por José María Vivancos en Septiembre 28th, 2008Mientras que la mayoría de la ciudadanía anda preocupada en la falta de liquidez de sus economías familiares y por las penumbras que asisten al empleo en el futuro más inmediato – o al presente de muchos hoy -, por derroteros escapistas (dicen algunos) sigue el señor Zapatero sosteniendo la inigualable solidez del sistema financiero español (”optimismo táctico” según sus afines incondicionales) un día, y al otro sin torcer el gesto; echando flores a Bush y a su plan salvador de Wall Street – “dinero a cambio de basura”[1] -, asintiendo como mal menor que se tratará de socializar las pérdidas.
Jung denominó sombra a la personificación de la parte primitiva e instintiva del individuo[2]. Las sombras como nuestro alter ego es un recurso simbólico muy al uso lírico, aunque creo justo reconocerles un doble significado poético. Pueden representar la negrura, las tinieblas y la oscuridad, así bien pueden ser entendidas como enemigas del poeta por sus cualidades disruptivas. De otra parte se encuentran las sombras amigas, la gracia o chispa de las palabras consoladoras y concordantes, la luz espiritual de la ensoñación e inspiración. Iluminan las noches y desvelan los misterios[3]. Continuar leyendo »
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