Un poema es un trozo de memoria. La poesía difícilmente se puede escribir y entender sin la carga de los recuerdos o elementos autobiográficos. De ahí, la fragilidad y la grandeza poética. Un lenguaje que conjuga la historia con la literatura, y que tiene vocación universal de inducir al pensamiento.

Ha muerto Mahmud Darwish, su vida ha sido una lucha de resistencia, desde que nació en la Galilea - en 1941, palestina - se vió obligado al exilio, pero su obra no ha sido lacónica. Extensa en libros y sobre todo en lectores.

¿No puedes apagar la luna para dormir
un poco sobre tus rodillas, para que la palabra se despierte
y alabe a una ola del trigo que crece entre las venas del mármol?

Huyes de mí, gacela temerosa, y danzas en torno a mí,
y no puedo alcanzar al corazón que muerde tus manos y grita: quédate
para que sepa de qué viento sopla sobre mí la nube de las palomas.[1]

Su corazón se rindió, probablemente no toleraba tanto quebranto y fatiga. Y sus versos no curan, no obstante son un placebo para el dolor: Continuar leyendo »