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	<title>Bibliología &#187; Julio Caro Baroja</title>
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	<description>"ciencia general que comprende el conjunto sistemático clasificado de los datos relativos a la producción, la conservación, la circulación y la utilización de los escritos y de los documentos de toda especie" Paul Otlet</description>
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		<title>Diarios. Memoria e historia [2]</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Sep 2008 10:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escrituras del «yo»]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Así que, el soporte textual <em>auto-reflexivo y auto-referencial</em> en el <em>diario/s</em> sería estimable como <em>metanarrativo</em>, aunque ésta nos parece una consideración poco afortunada porque equivaldría a identificarlo con el carácter <em>metaficcional</em> de la novela actual que aprecia el profesor <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut?codigo=533492" target="_blank">Gil González</a><code><a href="#cita1">[1]</a></code>. Y como bien destaca Pozuelo Yvancos no debemos predicar la ficcionalidad de la autobiografía sobre la base de la textualidad: «Habría que considerar su lugar como acto comunicativo, mejor, como género, y en ese lugar, la autobiografía se sitúa en un horizonte no ficcional»<code><a href="#cita2">[2]</a></code>. Los diaristas <em>comunican actos</em>, e indiscutiblemente el <em>diario/s</em> nos muestra el taller del narrador, de aquí se deriva nuestro interés de apreciar con <a href="http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01394908622682634868802/index.htm" target="_blank">Pozuelo</a> en que existe en esta escritura una <em>metadiscursivad implícita y explícita</em><code><a href="#cita3">[3]</a></code>.<span id="more-211"></span></p>
<blockquote><p><em>Coimbra, 23 de abril de 1975</em>. A veces me apetece desahogarme,<br />
pero no a la reja de un diario, sino públicamente, en voz bien<br />
alta. Gritar a los cuatro vientos unas cuantas verdades que nadie<br />
espera y que son cilicios que llevo clavados en el corazón. Pero el<br />
pudor, en estos casos, es más fuerte que la desesperación, y me<br />
callo. Además, nada me garantiza que el hechizo no se vuelva<br />
contra el hechicero. No hay que fiarse de ese pacto formal de<br />
complicidades que responde al nombre de sentido común. El poeta,<br />
por el simple hecho de serlo, es un escándalo universal. Todo lo<br />
que él parece es lo que no es. Sencilla y coherentemente, los<br />
juicios que lo condenan se basan en una apariencia. Y no le demos<br />
más vueltas. En cualquier circunstancia toda la culpa es suya. La<br />
culpa, precisamente, de ser poeta.</p>
<p><em>Coimbra, 11 de noviembre de 1984</em>. Sí, soy un avaro de palabras.<br />
Siempre lo he sido. Pero a medida que va pasando el tiempo por mí,<br />
menos ganas me dan de despilfarrarlas. Digo en mi vida diaria lo<br />
mínimo imprescindible y únicamente pongo en el papel lo que no puedo<br />
callarme de ninguna manera. Es como si, aún en vida, la muerte me<br />
fuese exigiendo progresivamente más respeto por su vano silencio.</p>
<p><em>Coimbra, 3 de marzo de 1989</em>. Hemos hablado de poesía. Pero no<br />
hemos dicho nada que valiera la pena. Conocimiento más allá del<br />
conocimiento, ciencia de lo inefable, es únicamente el propio poema<br />
el que da expresión a su misterio. La historia de la humanidad está<br />
llena de versos vivos y de exégesis muertas que de ellos han hecho<br />
generaciones sucesivas. Cada nueva lectura inaugura la <em>Ilíada</em>. <code><a href="#cita4">[4]</a></code></p></blockquote>
<p>El <em>diario/s</em> es un discurso narrativo que se mantiene, desde el principio y hasta el final, en un espacio esencialmente <em>dialógico</em>, desde la perspectiva de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tzvetan_Todorov" target="_blank">Todorov</a><code><a href="#cita5">[5]</a></code>, que conlleva a la participación consciente y activa de sus lectores, pero que se distancia de lo puro ficcional dado que no se limita a “informar” de lo real, procura representarlo. En este sentido, queda claro que se acerca a la historia pues «pretende dar una representación adecuada de la realidad que fue y ya no es. […] lo real es a la vez el objeto y el garante del discurso de la historia»<code><a href="#cita6">[6]</a></code>.</p>
<p>Se debe subrayar que se trata de una aproximación, porque el <em>diario/s</em> no es historia. Dice de la poesía histórica el profesor <a href="http://www.uniovi.es/rafanura/index.htm" target="_blank">Rafael Nuñez</a>: «aunque la poesía no es historia, la poesía es histórica. Se asienta en la historia para significar y comunicar. […] la poesía histórica realiza una imbricación del pasado y el presente y se proyecta hacia el futuro»<code><a href="#cita7">[7]</a></code>. Pues, traduciendo poesía por <em>diario/s</em>, determinemos que ciertos <em>diario/s</em><code><a href="#cita8">[8]</a></code> son registros testimoniales y documentales, que no se limitan a referenciar con fidelidad el pasado. Se observa en ellos la intencionalidad significativa del diarista – no necesariamente narcisista e individualista -, de que a éste lo ha motivado no sólo un deseo de comunicación, igualmente de explicación, dirigido por una continuidad histórico-vital.</p>
<blockquote><p><em>Coimbra, 8 de febrero de 1988</em>. Sí, he sido sincero, como poeta. Pero<br />
¿y como hombre? ¿En qué medida he conseguido serlo, al pautar siempre<br />
mi comportamiento, incluso cuando me excedía? Por fidelidad a una<br />
imagen que de mí tenazmente he construido, ¿no habré traicionado mi<br />
verdad profunda? Querer modelar un rostro ¿no es ya desfigurarlo? Y yo<br />
sólo me reconozco enteramente en los versos que escribo. Porque<br />
irrumpen de las capas ígneas de mi ser, es en ellos donde, en conciencia,<br />
me siento fielmente retratado. Soy siempre el mismo en todos. <code><a href="#cita9">[9]</a></code></p></blockquote>
<p>Hasta finales del s. XVIII las esferas privadas y públicas se encontraban muy ligadas, de esta manera eran prácticamente inapreciables diferencias entre los <em>diario/s</em> y las <em>memoria/s</em>. Es notorio comprobar que cualquier relato de recuerdos de una vida recibía el nombre de <em>Memorias</em>. ‘Mémories’ y ‘Journal’ fueron denominaciones usadas como sinónimas durante tiempo. Entre las primeras que comenzaron a diferenciarse merecen destacarse las de: <a href="http://www.larousse.fr/encyclopedie/#larousse/118486/15/Retz" target="_blank">Jean-François Paul de Gondi</a> (conocido por el Cardenal de Retz); <a href="http://www.larousse.fr/encyclopedie/#larousse/120427/15/Saint-Simon" target="_blank">Claude Henri de Rouvroy, comte de Saint-Simon</a>; Louis Petit de Bachaumont (conocido por sus <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Memoires_secrets" target="_blank"><em>Mémoires secrets pour servir à l&#8217;histoire de la République des Lettres en France depuis 1762 jusqu&#8217;à nos tours</em></a>); <a href="http://www.britannica.com/EBchecked/topic/33638/Rene-Louis-de-Voyer-de-Paulmy-marquis-dArgenson" target="_blank">René-Louis de Voyer de Paulmy, marquis d’Argenson</a>, que fue primer ministro de Luis XV de Francia, el primero en usar y distinguir ambos términos, incluso en la intitulación de su libro <em>Journal et Mémories</em> que no fueron publicadas hasta 1859 – casi un siglo después de su muerte -. Los <em>diarios</em> apegados a lo íntimo y las <em>memorias</em> con vocación de lo público. En ellas ya se constata el valor documental, el entretenimiento y el aspecto revelador que han atraído hasta hoy a muchos de sus lectores<code><a href="#cita10">[10]</a></code>.</p>
<p>Las memorias se encuentran entre las autobiografías y las crónicas, pero se aproximan más al <em>biografismo</em>, reivindicando más que ningún otra modalidad de <em>escritura del yo</em> la función <em>auto-referencial</em> con lo cual ya de por sí destacan su dimensión histórica. El peso relativo que el <em>yo</em> puede alcanzar, en el conjunto de lo narrado, estará en relación al peso de la <em>memoria colectiva</em><code><a href="#cita11">[11]</a></code> de la época vivida por el memoriógrafo<code><a href="#cita12">[12]</a></code> (= autor = narrador = personaje), pues trata de hacernos participe de su tiempo y de su medio. Y del nexo entre el individuo y su mundo circundante se trata, ya que en todos los tiempos han existido y existen hombres con colmada representatividad que se decidían y deciden «a escribir su vida lo hacían [hacen] porque tenían [tienen] la convicción de que habían [han] sido actores en ocasiones de interés»<code><a href="#cita13">[13]</a></code>.</p>
<p>«La narrativa memorialística tiene un fondo histórico-cultural, sujeto al filtrado subjetivo de quien la produce. En ella se acumulan nombres de personajes ilustres (una “onomástica referencial”) que fueran actores de la Historia, al mismo tiempo que el memorialista es actor de su historia»<code><a href="#cita14">[14]</a></code>. También, no debemos obviar un detalle importante, la necesidad de socorrerse para no olvidar &#8211; del olvido ya hablaremos -. Me refiero a que deben acudir con demasiada frecuencia a la correspondencia, a la prensa, a documentación diversa; incluso a mantener un diario paralelamente. Por ello, al mismo tiempo que concitan la admiración del lector, prestan un servicio a las generaciones futuras, muchas veces inestimable, por el valor del testimonio documental de primera mano. Además, como dijo <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/manuelalvar/" target="_blank">Manuel Alvar</a>: «las fuentes literarias son la documentación de lo que de otro modo ignoraríamos […] la literatura puede ser vida, más aún la vida recóndita que otros documentos no dicen»<code><a href="#cita15">[15]</a></code>.</p>
<p>Otro merito a destacar de las memorias es su contribución a dignificar el género novelístico. Desde el siglo XVIII, muchos autores lograron enaltecer sus obras usando la fórmula de <em>memorias ficticias</em> o primeras novelas históricas, recuérdese el caso de  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Madame_de_La_Fayette" target="_blank">Mme. de La Fayette</a> y su <em>La princesse de Clèves</em>. Y numerosas obras clásicas de la literatura universal son memorias o presentan forma de “memorias”: <a href="http://www.carm.es/brmu/literatura/especiales/Yourcenar.html" target="_blank"><em>Memorias de Adriano</em> </a>de  Marguerite Yourcenar, <em>Memorias de un hombre de acción</em> de <a href="http://www.kultura.ejgv.euskadi.net/r46-4879/es/contenidos/informacion/nobedade_gida/es_9269/adjuntos/es_Pio_Baroja.pdf" target="_blank">Pío Baroja</a>, <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=6983" target="_blank"><em>Memorias</em></a> de Carlos Barral, <em>Recuerdos y olvidos</em> de <a href="http://www.ffayala.es/" target="_blank">Francisco Ayala</a>, etc.</p>
<hr size="2" />
<p align="left"><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="text-decoration: underline;">NOTAS:</span></strong></span></p>
<blockquote><p><a name="cita1"><code>[1]</code></a> <strong>Gil González, Antonio Jesús</strong> (2001) <em>Teoría y crítica de la metaficción en la novela española contemporánea. “A propósito de Álvaro Cunqueiro y Gonzalo Torrente Ballester”.</em> [tesis doctoral dirigida por José Antonio Pérez Bowie]. Salamanca: Universidad de Salamanca, [Archivo de ordenador]. p. 58:<br />
“A veces la acción enfocada no es siquiera la de escribir, sino la de <em>inventar, imaginar</em> o incluso la de soñar, del mismo modo que las voces narrativas con frecuencia piensan, sienten, imaginan enunciados lingüísticos que no se presentan a través de <em>verba dicendi</em>, y sin embargo, la convención narrativa es que percibimos su discurso. Se trata, pues, de novelas que dedican amplios espacios de su textualidad a la reflexión sobre la ficción, el acto de narrar o de escribir, sobre la creación literaria en suma. En este paralelismo crítico, es el <em>monólogo interior</em> del autor, frente al explícito <em>decir</em> de la escritura en la <em>metanarración</em>.<br />
Es <em>metanarrativa</em>, por otra parte, la novela que, obviando el imposible lógico, representa, ficcionalizado, el proceso de su propia escritura. […] el <em>metadiscurso</em> utiliza la convención <em>realista</em>, de estar mostrando la reflexión autorial de un modo mimético, verosímil. La <em>metanarración</em>, al contrario, acude a la ilocución contraria: la de sorprender al lector, extrañarle ante la paradoja (semánticamente tan bien reflejada, por otra parte, en la expresión <em>mise en abyme</em>) desde convenciones contrarias, antirrealistas, próximas a las que instituye el relato fantástico o maravilloso: que bien contraviene o bien exige la suspensión de las condiciones de verdad, y de las convenciones narrativas en las que éste está básicamente instalado”.</p>
<p><a name="cita2"><code>[2]</code></a> <a href="http://www.suspiriadigital.com/readarticle.php?article_id=29" target="_blank">Pozuelo Yvancos, José María</a> (2006). <em>De la autobiografía. Teoría y estilos</em>. Barcelona: Crítica. p. 69:<br />
“La autenticidad o no del pacto autobiográfico sólo puede resolverse en el espacio de su lectura, y éste no es un espacio de definición individual por un autor o un lector, sino un horizonte de reglas intersubjetivas, supraindividuales, institucionales, genéricas.<br />
A este propósito Bruss no ha alcanzado sin embargo a distinguir género y acto, pues de su estudio parece deducirse que hay equiparación; incluso más, que la «categoría literaria» es preexistente y el texto una consecuencia. No. La pertinencia de la asimilación entre género e <em>institución</em> la entiendo mejor argumentada por F. Cabo [1992: <em>El concepto de género y la literatura picaresca</em>, p. 228-236], quien entiende el género como una categoría superior al macro-acto de habla, como el lugar donde puede resolverse el objeto común a escritores y lectores, el lugar donde es posible la comunicación entre ellos. Los autores no realizan actos dirigidos a los lectores. Los autores <em>comunican</em> actos. Por ello es tan importante el género, porque la textualidad no es allí una consecuencia automática de un esquema cognitivo. La institución genérica no es solamente un <em>a priori</em>. Su valor como horizonte social, histórico, de intercambio es la realización de esquemas simbólicos de comunicación que dialécticamente son a la vez el contexto donde entender los textos y los textos mismos como referente de ese contexto”.</p>
<p><a name="cita3"><code>[3]</code></a> <strong>Pozuelo Yvancos, José María</strong> (1993) <em>Poética de la ficción</em>. Madrid: Síntesis. p. 31.<br />
<strong>&gt;</strong> <a href="http://auladeletras.wordpress.com/2007/05/16/articulo-de-jmpozuelo-yvancos-en-abc-%C2%BFque-literatura-ensenamos/" target="_blank">Pozuelo Yvancos, José María</a> (1983) <em>La lengua literaria</em>. Málaga: Ágora. (61-83) p. 16:<br />
“el discurso entendido como un acto global de la comunicación”.</p>
<p><a name="cita4"><code>[4]</code></a> Son numerosos los binomios que matizan la <em>metapoesía torguiana</em>: alegría y tristeza, instinto y razón, trabajo e inspiración, sufrimiento y complacencia, aislamiento e integración, individualismo y solidaridad, introversión y extroversión, etc. Una visión dinámica y totalizadora del yo y el mundo. Una reflexión y comunicación, síntesis de lo racional y de lo emocional, de lo íntimo y lo público.<br />
<a href="http://alfarrabio.di.uminho.pt/vercial/torga.htm" target="_blank"><strong></strong></a><strong><a>Torga, Miguel</a> </strong><br />
- (1988) <em>Diario (1932-1987).</em> Selección, traducción, índices y notas de <strong>Eloísa Álvarez</strong>. Madrid: Alianza. pp. 371 y 441.<br />
- (1997) <em>Diario II (Últimas páginas. 1987-1993)</em>. Traducción, índices y notas de <strong>Eloísa Álvarez</strong>. Madrid: Alfaguara-Santillana. p. 116.</p>
<p><a name="cita5"><code>[5]</code></a> <a href="http://www.literaturate.com/tzvetan-todorov-un-autor-prolifico/" target="_blank">Todorov, Tzvetan</a> (1990) “Las categorías del relato” En: <strong>Barthes, Roland [et al.]</strong> <em>Análisis estructural del relato</em>. México: Premiá. pp. 155-192.</p>
<p><a name="cita6"><code>[6]</code></a> <a href="http://elnarrativista.blogspot.com/2007/11/entrevista-roger-chartier.html" target="_blank">Chartier, Roger</a> (2007) <em>La historia o la lectura del tiempo</em>. Barcelona: Gedisa. p. 39:<br />
“Entre historia y ficción, la distinción parece clara y zanjada si se acepta que, en todas sus formas (míticas, literarias, metafóricas), la ficción es «un discurso que &#8220;informa&#8221; de lo real, pero no pretende representarlo ni acreditarse en él», mientras que la historia pretende dar una representación adecuada de la realidad que fue y ya no es. En ese sentido, lo real es a la vez el objeto y el garante del discurso de la historia.”</p>
<p><a name="cita7"><code>[7]</code></a> <strong>Núñez Ramos, Rafael</strong> (2000) “La poesía histórica y la poesía como historia”. En: <strong>Romera Castillo, José y Gutiérrez Carbajo, Francisco (eds.)</strong> <em>Poesía histórica y (auto)biográfica (1975-1999). Actas del IX Seminario Internacional del Instituto de Semiótica literaria, teatral y nuevas tecnologías de la UNED</em>. Madrid: Visor. p. 17 y 25.</p>
<p><a name="cita8"><code>[8]</code></a> Cita repetitiva de <a href="http://bibliologia.info/instancias-del-yo-autobiografico/" target="_blank">Instancias del yo autobiográfico</a>: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1G10FaI7csc" target="_blank">Mourao-Ferreira, David</a> (1978) “Poética e poesía no Diário de Miguel Torga”. <a href="http://www.coloquio.gulbenkian.pt/" target="_blank"><em>Coloquio|Letras</em></a>, nº 43, maio de 1978, pp.7-19:<br />
«De edifício se trata, com efeito. De monumento, em suma. E de substantivo monumento que adjectivamente apresenta, como todos os monumentos dignos deste asome, um interesse documental de variada ordem e do mais alto significado. Monumento que é documento, antes de mais, do pessoalíssimo itinerário humano de quem o escreve, o Diario de impõe-se também como privilegiado documento — e nem há outro que entre nós se lhe compare — do tempo e do espaço em que tem sido escrito. As vicissitudes históricas que lhe servem não só de background, mas ainda de continuado referente, espacializam-se, a cada instante, na realidade portuguesa — tanto geográfica e social como espiritual e étnica — que Miguel Torga conhece como ninguém; e incessantemente se confrontam, por outro lado, com os estalões culturais de além-fronteiras a que atento se mantém, ou in locis ou através da leitura e da reflexão». p. 8</p>
<p><a name="cita9"><code>[9]</code></a> <strong>Torga, Miguel </strong>(1997) <em>op. cit</em> p. 68.</p>
<p><a name="cita10"><code>[10]</code></a> <strong>Romera Castillo, José</strong> (2006) <em>De primera mano. Sobre escritura autobiográfica en España (siglo XX)</em>. Madrid: Visor Libros. p. 149:<br />
“En España, las editoriales se han volcado, como ha sucedido con la novela histórica, y los lectores las han seguido de una manera muy fiel. Por ejemplo, la editorial Planeta tienen una colección, <em>Memoria de la historia</em>, en la que «se recrean las vidas de algunos personajes, con el fin de ofrecer a los lectores la Historia contada por quienes la hicieron, por los mismos <em>personajes</em> que en vez de figurar en las páginas de los libros como objeto pasivo, adquieren voz y nos cuentan su vida y sus peripecias. La Historia como una novela personal, autobiográfica, en la que todo lo que aparece en estas páginas es verdad, con hechos ciertos y comprobados, pero que se presentan con la inmediatez y el dramatismo que da al relato la voz del protagonista, supuesto historiador de sí mismo gracias a la pluma de unos escritores que consiguen el difícil y apasionante equilibrio entre los materiales de la crónica, tratados con el máximo respeto, y el enfoque que corresponde a la más amena de las narraciones novelescas. Otra vertiente de estas semblanzas es la evocación de <em>episodios</em> del pasado en tercera persona con todo el rigor que exige el trabajo del historiador y la amenidad de la novela».”</p>
<p><a name="cita11"><code>[11]</code></a> <a href="http://plato.stanford.edu/entries/ricoeur/#1" target="_blank">Ricoeur, Paul</a><strong> </strong>(2003) <em>La memoria, la historia, el olvido</em>. Madrid: Trotta. p. 157:<br />
“se considera a la memoria colectiva como una selección de huellas dejadas por los acontecimientos que afectaron al curso de la historia de los grupos concernidos, y se le reconoce el poder de escenificar estos recuerdos comunes con ocasión de fiestas, de ritos, de celebraciones públicas.”</p>
<p>También, habla de <em>las cicatrices de la memoria</em> Rafael Núñez en un artículo oportuno, por la reflexión actual, sobre todos de nuestros políticos, en el que comienza señalando como en:<br />
“En el debate político e intelectual de nuestros días el concepto de &#8216;memoria&#8217; ha desplazado al de &#8216;historia&#8217; o lo ha sometido a su dictado: memoria histórica, memoria colectiva, recuperación de la memoria, reconstrucción de la memoria democrática y diversas variantes -aunque siempre con el mismo sentido reivindicativo- que se aplican habitualmente a nuestra guerra civil y la represión franquista o, en su vertiente complementaria (como pacto de olvido, desmemoria censurable, silencio impuesto, etc.) a los acuerdos que hicieron posible la Transición. En todos esos casos, como cualquier observador mínimamente imparcial tiene que reconocer, se instrumentaliza la memoria, el pasado se pone a disposición servil del presente y la historia, en fin, se convierte en arma arrojadiza en la controversia política, cuando no directamente deviene en tosco recurso de las necesidades partidistas.”  De:<br />
<strong>&gt; Núñez, Rafael</strong> (2008) “Las cicatrices de la memoria” <em><a href="http://www.vocento.com/Castellano/accion-cultural/noticiero-ideas.html" target="_blank">El Noticiero de las ideas</a></em>, nº 35, julio-septiembre de 2008. Madrid: Fundación Vocento / Comeresa Prensa. pp.15-17.</p>
<p><a name="cita12"><code>[12]</code></a> «<strong>memoriógrafo</strong>: Autor de libros de memorias». Según el <em><a href="http://www.rae.es/rae.html" target="_blank">Diccionario de la Lengua Española</a></em>, de la <strong>Real Academia Española</strong>.</p>
<p><a name="cita13"><code>[13]</code></a> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Caro_Baroja" target="_blank">Caro Baroja, Julio</a> (1986) <em>Género biográfico y conocimiento antropológico. Discurso leído el día 15 de junio de 1986, en su recepción pública y contestación del Excmo. Sr. Don Manuel Alvar López.</em> Madrid: Caro Raggio. p. 32.<br />
El <a href="http://bibliologia.info/archivos/carobarojaDiscursorae.pdf" target="_blank">texto íntegro</a>, que pueden leer, finaliza con la siguiente aseveración:<br />
“Llego al final de mi tarea. No sé si habré expuesto de modo claro la idea que tengo acerca de lo que es el género biográfico en sus variedades, como instrumento de investigación antropológica arrancando de una tesis de Kant. En todo caso, creo que nos da un punto de referencia esencial en la medida del hombre, bien considerado individualmente, bien como ser social e histórico, por lo tanto. La biografía puede proporcionar imágenes coherentes o imágenes contradictorias: porque el hombre como «medida» de sí mismo es coherente por un lado, incoherente y contradictorio por otro. El hombre está en una encrucijada que es su propia vida. Toda Antropología que se desentienda del hombre en sí, será lo que sea: Sociología, Teoría de la Cultura, una Metodología particular, algo muy respetable dentro de su limitación: pero no Antropología en el sentido más profundo de la palabra.&#8221;</p>
<p><a name="cita14"><code>[14]</code></a> <strong>Rocha, Clara</strong> (1992) <em>Máscaras de Narciso. Estudos sobre a literatura autobiográfica em Portugal</em>. Coimbra: Livraria Almedina. p. 28-39.</p>
<p><a name="cita15"><code>[15]</code></a> <strong>Alvar López, Manuel</strong> (1986) “<a href="http://bibliologia.info/archivos/malvardiscursorae.pdf" target="_blank">Discurso de recepción de Julio Caro Baroja como académico de la R.A.E.</a>” En: <a href="http://juliocarobaroja.gipuzkoakultura.net/index-es.php" target="_blank">Caro Baroja, Julio</a> <em>op. cit.</em> 49.</p></blockquote>
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		<title>bioBibliografía de Miguel Torga</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Aug 2008 10:48:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy hubiera cumplido 101 años Adolfo Correia Rocha que en 1934 comenzó a firmar sus obras con el seudónimo de Miguel Torga. Sobresalió como poeta: «Un poeta, por pobre que sea, tiene siempre para dar. Pero todo poeta es un desesperado que no desespera» (<em>Diário</em>; 27.11.57). Un poeta firmemente identificado con su tierra. Y en su Tierra un sólo poeta, el <em>negrilho</em>, un árbol-poeta:</p>
<blockquote><p>
Na terra onde nasci há um só poeta.<br />
Os meus versos são folhas dos seus ramos.<br />
Quando chego de longe e conversamos,<br />
É ele que me revela o mundo visitado.<br />
Desce a noite do céu, ergue-se a madrugada,<br />
E a luz do sol aceso ou apagado<br />
É nos seus olhos que se vê pousada &#8230;(<em>Diário</em>; 26.04.54).</p></blockquote>
<p>Miguel Torga amó la vida y defendió la libertad, su condición de ser libre: «no valgo más que para ser libre» (<em>Diário</em>; 04.05.83). Lo mejor que supo hacer, además de escribir, es ser humano denunciando la condición inhumana de todo poder: «Hay en mí una raíz anarquista que no me deja soportar el poder. Me opongo a él porque degrada a todos: a quien lo ejerce y a quien lo tolera»(<em>Diário</em>; 09.09.1956).</p>
<p>Adolfo Correia Rocha falleció el 17 de enero de 1995 pero Miguel Torga sigue viviendo en la <em>Tierra y con los hombres</em>, aquí tienen su <a title="bioBibliografía de Miguel Torga" href="http://bibliologia.info/archivos/BiobiblioMTorga.pdf" target="_blank">bio<em>bibliografía</em></a> (contiene 106 enlaces, de ellos 16 son textos complementarios &#8211; documentos digitalizados).</p>
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		<title>Iberia. El fado y Miguel Torga. [1] Ibéria</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 17:50:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia cultural]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando Portugal se separó del Reino de León (1139) hacen ya unos ochocientos setenta años, aún no existía España. Ese fue el nombre romano dado a la totalidad de Iberia[1]. Y el mito de la unidad de las Españas que la secuencia Asturias-León-Castilla asumiría como una herencia romana y visigoda, sirvió para designar la variedad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando Portugal se separó del Reino de León (1139) hacen ya unos ochocientos setenta años, aún no existía España. Ese fue el nombre romano dado a la totalidad de Iberia<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[1]</code></span>. Y el mito de la unidad de las Españas que la secuencia Asturias-León-Castilla asumiría como una herencia romana y visigoda, sirvió para designar la variedad de países y lenguas en que se componía Hispania.</p>
<p>Fue «el proceso de agregación de estados y reinos realizado por los Reyes Católicos»<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[2]</code></span> y la unión de la dos coronas en 1479 (Castilla y Aragón), el que dio lugar a que,  «se hablara de España y de los españoles como de algo definido y definible», dando origen «en la Historia a la España moderna»<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[3]</code></span>. Así pues, Portugal llevaba más de tres siglos forjando su propia identidad, luchando contra Castilla y ya de entonces deviene su «recelo y resentimiento»<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[4]</code></span>.</p>
<p>Casi nueve siglos con una frontera que sólo dejó de existir durante sesenta años (1580-1640), a raíz de la muerte sin descendencia del mítico <em><a href="http://www.citi.pt/cultura/historia/personalidades/d_sebastiao/">D. Sebastião</a></em> en 1578. La muerte del joven rey adalid del <em>Gran Portugal</em>, derrotado por los moros en la <a href="http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1831.htm">batalla de Alcazarquivir</a>, cuyo cadáver no querían reconocer, dio lugar a la leyenda del rey <em>desejado-encoberto</em> (escondido). En Lisboa, durante siglos se creía en su regreso, dándose lugar a una poesía mesiánica, surgiendo el «sebastianismo»<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[5]</code></span>.<span id="more-187"></span></p>
<p>Portugal y España, crearon, con <a href="http://www.buscabiografias.com/cronoviaje.htm"><em>descobrimentos y conquistas</em></a>, vastísimos imperios coloniales antes de que otras naciones de Europa se lanzasen a tales empresas. En paralelo, ambos países se constituyen en bastiones de la <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Contrarreforma">Contrarreforma</a></em>, con ello se atraen la envidia y la hostilidad de esas naciones. Y como ya lo fueron en su «lucha contra el infiel musulmán», persiguiendo y expulsando a judíos y moriscos, los baluartes de la fe, del catolicismo.</p>
<p>La internacionalización y la hegemonía de los reinos peninsulares – <em>España</em> – en Europa gestan la <em>leyenda negra de las crueldades imperiales y las hogueras inquisitoriales</em><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[6]</code></span>. Pero son los dominios de África y Asia, para Portugal; y las Indias, para España; los que afianzan a las respectivas monarquías reinantes y mediante ellos obtienen el carburante – oro y plata – para sostener el poder administrativo y militar.</p>
<p>Del colonialismo emerge el mercantilismo, y también el elemento integrador que permite la construcción de los Estados-nación al unísono de las restantes dinastías nacionales europeas. Pero, está por «determinar qué sacaron las metrópolis de las colonias, cómo quedaron éstas tras el expolio y como repercutió lo conseguido en las economías coloniales. […] Los cacareados beneficios conseguidos […] no cubren los costes de conseguirlos. Unos costes/beneficios muy controvertidos»<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[7]</code></span>. Las sociedades, española y portuguesa, quedaron afectadas a cambio de que sus Coronas pudieran ejercer su hegemonía. Fueron España y Portugal durante siglos rehenes de sus Imperios.</p>
<p>En cuanto a la dimensión cultural, no se puede obviar, que a partir de <em>los descubrimientos</em> arrancan las épocas áureas de ambas culturas. El <a href="http://www.siglodeoro.net.ve/">siglo de Oro</a> de Iberia, desde <a href="http://www.instituto-camoes.pt/cvc/literatura/CAMOES.HTM">Luis de Camões</a> y <a href="http://www.instituto-camoes.pt/cvc/literatura/GIL.HTM">Gil Vicente</a> a <a href="http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=68">Teresa de Jesús</a> o <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Cervantes/biografia.shtml">Miguel de Cervantes</a>. Desde la publicación en 1492 de la <em>Gramática castellana</em> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_de_Nebrija">Antonio de Nebrija</a> hasta la muerte de <a href="http://www.instituto-camoes.pt/cvc/filosofia/ren18.html">Antonio Vieira</a> <em>&#8220;O Emperador da língua portuguesa&#8221;</em><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[8]</code></span> en 1697.</p>
<p>Todo un prodigioso e incontable listado de artistas, literatos, pensadores, hombres de ciencias y leyes, que llenan de contenido con sus obras el <em>Humanismo</em>, el <em>Renacimiento</em> y el <em>Barroco</em>. Y no casualmente, los siglos en que más unidas estuvieron y mejor se comprendieron ambas culturas, de ahí el «paralelismo e assincronia» del que habló más tarde <a href="http://www.instituto-camoes.pt/cvc/figuras/fidelinofigueiredo.html">Fidelino de Figueiredo</a>. Después vino el abismo y la <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Raya_%28frontera%29">raia/raya</a></em><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[9]</code></span>.</p>
<p>Aunque la retórica de los políticos y gobernantes de turno proclamaban que somos hermanos. Hermanos, que aún en los tiempos modernos hasta el ingreso oficial de ambos Estados en la Unión Europea en 1986, se ignoraban o se despreciaban, a lo que contribuyó significativamente el largo periodo en que ambos pueblos, durante el siglo XX, estuvieron dominados por el fascismo: el <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Estado_Novo_(Portugal)">Estado Novo</a></em> de Salazar en Portugal y el <em><a href="http://www.historiasiglo20.org/HE/15.htm">Franquismo</a></em> en España.</p>
<p>Para muchos portugueses España no era más que el vasto espacio geográfico que había que atravesar para llegar a Francia. Y, para la mayoría de los españoles, Portugal era la &#8220;vecina chica y pobre&#8221;. No obstante, muchos hombres de bien han mantenido encendida durante siglos la llama del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iberismo">iberismo</a><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[10]</code></span>. La confianza en una utopía, sustentada en que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, dado que Portugal y España tienen una historia que no puede ser entendida plenamente sin referencias mutuas. Y, no es banal, el viejo aforismo de que la historia es maestra de la vida<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[11]</code></span>.</p>
<blockquote><p><strong><em>IBÉRIA</em></strong></p>
<p>Terra.<br />
Quanto a palavra der, e nada mais.<br />
Só assim a resume<br />
Quem a contempla do mais alto cume,<br />
Carregada de sol e de pinhais.</p>
<p>Terra-tumor-de-angústia de saber<br />
Se o mar é fundo e ao fim deixa passar&#8230;<br />
Uma antena da Europa a receber<br />
A voz do longe que lhe quer falar&#8230;</p>
<p>Terra de pão e vinho<br />
(A fome e a sede só virão depois,<br />
Quando a espuma salgada for caminho<br />
Onde um caminha desdobrado em dois).</p>
<p>Terra nua e tamanha<br />
Que nela coube o Velho-Mundo e o Novo&#8230;<br />
Que nela cabem Portugal e a Espanha<br />
E a loucura com asas do seu Povo.</p>
<p>≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈</p>
<p>Tierra.<br />
Lo que esta palabra diga, y nada más.<br />
Sólo así la resume<br />
quien la contempla desde la mayor cumbre,<br />
cargada de sol y de pinares.</p>
<p>Tierra-tumor-de-angustia de saber<br />
si el mar es hondo y deja al fin pasar&#8230;<br />
Una antena de Europa para recoger<br />
a la remota voz que le quiere hablar&#8230;</p>
<p>Tierra de pan y vino<br />
(hambre y sed sólo vendrán después<br />
cuando la espuma salada sea camino<br />
por el que uno camina desdoblado en dos).</p>
<p>Tierra desnuda y tan ancha<br />
que contuvo al Viejo y al Mundo Nuevo&#8230;<br />
Que contiene a Portugal y a España<br />
y a la locura alada de su pueblo.<br />
<strong>Miguel Torga</strong><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[12]</code></span></p></blockquote>
<p>Continuará con: <strong>[2] <em>O fado</em></strong></p>
<hr size="2" />
<p align="left"><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="text-decoration: underline;">NOTAS:</span></strong></span></p>
<blockquote><p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[1] </strong></span> <strong>Valdeón Baruque, Julio</strong> (2006) <em>La reconquista. El concepto de España; unidad y diversidad</em>. Madrid: Espasa Calpe. pp.:23-24:<br />
«La palabra &#8220;España&#8221;, como ya dijimos, procede del término latino &#8220;Hispania&#8221;, denominación que los romanos aplicaron al conjunto de la península Ibérica y a sus tierras adyacentes, entre ellas lógicamente, las islas Baleares, cuando, tras su conquista militar, las incorporaron a los extensos dominios del Imperio Romano. Según lo que ha señalado el conocido historiador del mundo antiguo José María Blázquez, &#8220;los testimonios más antiguos de la palabra Hispania se encuentran en el historiador romano Tito Livio&#8221;(i). ¿Cabe admitir, asimismo, que el término Hispania, según lo ha señalado por su parte otro destacado investigador, José Luis Cunchillos, significaba algo parecido, por sorprendente que parezca, a &#8220;costa de metales&#8221;(ii). Sin duda, con ese término aludían los ciudadanos romanos a un espacio geográfico singular que estaba separado del resto del continente europeo por la impresionante barrera formada por los montes Pirineos. De todos modos, el conjunto de Hispania se dividió en un principio en dos grandes provincias denominadas la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior. Posteriormente las tierras de la península Ibérica se fragmentaron en un amplio mosaico de diversas provincias. Nos referimos a las provincias denominadas Tarraconense, Cartaginense, Lusitania, Gallaecia y Bética.»<br />
(i) <strong>José María Blázquez</strong>, «El nombre de Hispania aparece en la historia. Los hispanos en el Imperio Romano», en <em>De Hispania a Epaña. El nombre y el concepto a través de los siglos</em>, Editorial Temas de Hoy, Madrid, 2005, pág. 20.<br />
(ii) <strong>José Luis Cunchillos</strong>, «Nueva etimología de la palabra &#8220;Hispania&#8221; », en <em>Actas del IV Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos, I</em>, Cádiz, 2000, págs. 217-225.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[2] </strong></span> <strong>Caro Baroja, Julio</strong> (2004) E<em>l mito del carácter nacional</em>. Madrid: Caro Raggio. p. 40:<br />
«El proceso de agregación de estados y reinos realizado por los Reyes Católicos en muy pocos años relativamente es el que dio pábulo a que, a partir de ellos, se hablara de España y de los españoles como de algo definido y definible, ni más ni menos. Y en esto de tener origen en una monarquía de fines de la Edad Media y comienzos de la Moderna, también España y los españoles se diferencian de otros europeos e incluso puede ser que se adelantaran».</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[3] </strong></span> <strong>Valdeón Baruque, Julio</strong> (2006) op. cit pp. 178-179.<br />
Conviene acudir también a la <em>invención de la nación española</em>:<br />
<strong>Marías, Julián</strong> (1993) &#8220;XIII La españolización de Castilla y la invención de la nación española&#8221;. En: <em>España inteligible. Razón histórica de las Españas</em>. Madrid: Alianza. <a href="http://bibliologia.info/archivos/JMnacion.pdf">pp. 143-156</a>.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[4] </strong></span> <strong>Castro, Américo</strong> (2001) <em>España en su historia. Cristianos, moros y judíos</em>. Barcelona: Crítica. pp. 150-151: «Portugal nació y creció por su voluntad de no ser Castilla, a lo que debió indudables grandezas y también algunas miserias. Borgoña intentó hacer en Castilla lo que los normandos habían conseguido en Inglaterra algunos años antes: instaurar una dinastía extranjera. Las luchas con el Islam y la vitalidad castellana malograron el proyecto, pero no impidieron que naciese un reino al oeste de la Península. No surgió ese reino desde dentro de su misma existencia —según aconteció a la Castilla del conde Fernán González—, sino de ambiciones exteriores. La prueba es que la esencia hispanogalaica de Portugal quedó intacta, de lo cual es signo elocuente la falta total de una poesía épica. Si el belicismo portugués hubiera procedido de la íntima voluntad de su pueblo, como en Castilla, el conde Enrique, o su hijo Alfonso Enríquez, se habrían convertido en temas épicos. Mas los pobladores extranjeros no podían crear ninguna épica nacional, y los gallegos venidos del Norte continuaban siendo líricos y soñadores. Su combatividad les vino de fuera. La única aureola poética en torno a Alfonso Enríquez se ajusta al modelo galaico y santiaguista: la victoria de Ourique (1139), tras la cual Alfonso se proclamó rey, aconteció el 25 de julio, fiesta del apóstol; […] Portugal se hizo luchando contra la morisma en su frontera sur, y contra Castilla en su retaguardia; a aquel trozo desgajado de Galicia se le desarrolló un ánimo de ciudad cercada, que la débil monarquía castellana de la Edad Media no pudo dominar, y no supo asimilar la España de Felipe II (grandeza entre nubes). El recelo y el resentimiento frente a Castilla forjaron a Portugal, nacido del enérgico impulso de Borgoña en los siglos XI y XII».</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[5] </strong></span> <a href="http://www.citi.pt/cultura/historia/personalidades/d_sebastiao/"><strong>Sebastianismo</strong></a>: «Es un movimiento religioso, formado alrededor de una figura nacional, en el sentido de un mito», según <a href="http://ensayopessoa.blogspot.com/2007/08/qu-es-el-sebastianismo.html">Fernando Pessoa</a></p>
<p>Para profundizar sobre la importancia de dicho movimiento en la historia de Portugal hay que leer:<br />
<strong>Serrão, Joaquim Veríssimo</strong> (1987) <em>Itinerários de El-Rei D. Sebastião 1568-1578</em>. Lisboa : Academia Portuguesa de História:  «movimiento místico-secular que recorrió Portugal en la segunda mitad del siglo XVI como consecuencia de la muerte del rey Don Sebastián en la Batalla de Alcazarquivir, en 1578»</p>
<p>En la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sebastianismo">Wikipedia</a>.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[6] </strong></span> Para profundizar «sobre los ciento veinticinco años del “largo siglo XVI”, de los Reyes Católicos a Felipe II, se hace descansar, por una tradición historiográfica bien arraigada, lo que fueran los fundamentos de España tal como hoy se conoce. Años que pusieron fin al cuasi aislamiento medieval de los reinos hispanos; años de apertura e internacionalismo, al incardinarse de pleno aquellos reinos en una Europa donde llegaron a alcanzar una hegemonía y supremacía política y militar indiscutibles. Años, en fin, en los que se gesta desde Europa la llamada «leyenda negra», pero también en los que se reconoce el arranque de una cultura nacional de original valor simbolizada por el Siglo de Oro español. Temas todos ellos atractivos, cuestionados y polémicos donde los haya, enraizados en la conciencia hispana y trascendidos a la historia común europea de la edad moderna». Del prólogo de:<br />
<strong>Bernal, Antonio-Miguel </strong>(2007) “Monarquía e imperio”. En: <em>Historia de España. Volumen 3</em> de Joseph Fontana y Ramón Villares (directores). Barcelona: Crítica/Marcial Pons.</p>
<p>En relación a la tan manida <em><strong>leyenda negra</strong></em>, merece leer la demostración sobre la falsedad de tal apelativo que formuló <strong>Julián Marías</strong> en &#8220;XVII La leyenda negra y sus consecuencias&#8221; de su op. cit <a href="http://bibliologia.info/archivos/JMleyendanegra.pdf">pp. 199-211</a>.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[7] </strong></span> Tomado de otra obra de imprescindible lectura:<br />
<strong>Bernal, Antonio-Miguel</strong> (2005) <em>España, proyecto inacabado. Los costes/beneficios del imperio</em>. Madrid: Fundación Carolina/Marcial Pons.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[8] </strong></span> «así le llamó al Padre Antonio Vieira (1608-1697) el mayor poeta portugués del siglo XX, Fernando Pessoa.», tomado del artículo de:<br />
<strong>Didier Hugues</strong> [en línea] “Antonio Vieira: un predicador portugués frente a la oratoria sagrada española”.  <em><a href="http://cvc.cervantes.es/obref/criticon/PDF/084-085/084-085_235.pdf">CRITICÓN</a></em>, 84-85, 2002, pp. 233-243.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[9] </strong></span> Existen diversas interpretaciones entorno así el factor poblacional y/o de la propiedad y explotación de la tierra fueran o no determinantes para medir el crecimiento económico durante el siglo XVI y XVII y a su incidencia en el aprovechamiento/fracaso de los recursos económicos, tal como pone de manifiesto el profesor Bernal en sus obras ya citadas, lo que queda claro es que «en el contexto europeo occidental del siglo XVI España no dejaba de ser un país escasamente poblado con inmensos espacios vacíos, que es la impresión cualitativa que transmiten los viajeros que la visitan. Por densidad poblacional, la Península Ibérica, con 17 habitantes por kilómetro cuadrado hacia 1600, quedaba muy atrás respecto a los 48 de los Países Bajos, 44 de Italia,  36 de Inglaterra, 34 de Francia o 28 de Alemania;». Sin dudas un hecho diferenciador al que aluden los primeros críticos sobre la «decadencia» es: la «sangría migratoria de Castilla a las Indias y de Portugal a sus colonias. Y «la construcción del estado, con aspiraciones nacionales, va de la mano de la forja del primer imperio colonial del mundo moderno. Yambos procesos se definieron y condicionaron mutuamente. Fenómenos interdependientes cuyas relaciones económicas y políticas quedarían establecidas, según la historiografía clásica, por la vía de la subordinación al quedar el imperio colonial sujeto a las exigencias y necesidades del estado […] En realidad, durante el siglo XVI, casi tres cuartas partes del oro y la plata llegados de las Indias lo hacían en calidad de contravalor de las exportaciones manufactureras giradas desde el puerto de Sevilla, provenientes en su mayoría de los centros industriales más dinámicos de Europa. A su vez, el flujo de oro y plata generado, como contrapartida, inducía unos efectos inflacionistas en la economía española en términos absolutos y relativos respecto al resto de las naciones europeas que, pese a las interpretaciones múltiples que lo matizan, nunca se ha puesto en cuestión y que a la larga terminó por comprometer todo intento serio de renovación y expansión del aparato productivo nacional. La monarquía se veía abocada cada vez más a depender de la parte sustanciosa que le correspondía de dichas remesas, a las que ya no podría renunciar sin arriesgar seriamente la viabilidad del proyecto político emprendido cara a Europa, pero para acrecentar su cuantía era imprescindible seguir exportando manufacturas fabricadas en los talleres industriales de media Europa, salvo los de España con algunas que otras excepciones». De: <strong>Bernal, Antonio-Miguel</strong> (2007) op. cit pp. 371, 429-430.</p>
<p>Para documentarse sobre la historia de Portugal, nada mejor que consultar y leer la Historia de Portugal del ilustre historiador portugués <strong>Joaquim Veríssimo Serrão</strong>, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1995,  de la que van publicados 14 volúmenes, desgraciadamente aún no traducidos al castellano:<br />
<strong>Serrão, Joaquim Veríssimo</strong> (1978-) <em>História de Portugal</em>. Lisboa : Verbo</p>
<p>Y en cuanto a la <strong>Raia/Raya</strong>, debemos recordar como hasta finales del pasado siglo XX ha sido la gran frontera del subdesarrollo: “el muro de la vergüenza ibérico”. Resulta estremecedor para todos los que hemos conocido de antaño la Raia volver hoy a leer:<br />
<strong>Pintado, Antonio [seudónimo de Luis Carandell] y Barrenechea, Eduardo</strong> (1972) <em>La raya de Portugal. La frontera del subdesarrollo</em>. Madrid: Cuadernos para el Diálogo.<br />
«Hay en la península Ibérica una gran zona (mayor en extensión superficial que Grecia o Checoslovaquia, vez y media Austria, tres veces mayor que Dinamarca o Suiza y cuatro veces Holanda o Bélgica&#8230;) formada por nueve distritos portugueses y seis provincias españolas, que constituye —en su conjunto— la pervivencia más notable y extensa de subdesarrollo de toda Europa. Más de cuatro millones y medio de habitantes, en su mayoría campesinos, pueblan ralamente esta zona fronteriza de 138.000 kilómetros cuadrados, con una presencia industrial anecdótica y servicios incipientes. Tal es el marco —que nos ayudan a trazar, demás, los altos índices de analfabetismo— donde en el decenio 1960-1970 la pérdida absoluta de población ha escalado hasta cerca de las 1.500.000 de personas, y la sangría de la emigración alcanza las cotas más altas en ambos países. […] España y Portugal semejan un matrimonio que guarda mucho las apariencias, pero que dentro de casa tienen camas separadas. Y para darse cuenta de los extremos a que llega ese divorcio de hecho, no hay como recorrer -kilómetro a kilómetro- todas las provincias y distritos fronterizos.»</p>
<p>También, véase: <strong>Medina García, Eusebio</strong> [en línea] “Orígenes históricos y ambigüedad de la frontera hispano-lusa (La Raya)” En: <em><a href="http://www.dip-badajoz.es/publicaciones/reex/rcex_2_2006/estudios_11_rcex_2_2006.pdf">Revista de Estudios Extremeños</a></em>, Año 2006 Tomo LXII. Número II Mayo-Agosto [Consultado 22 de marzo de 2008].</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[10]</strong></span> Otros enlaces de interés sobre el iberismo:<br />
- <a href="http://www.cei.pt/">Centro de estudios ibéricos</a><br />
- <a href="http://www.nodo50.org/fai-ifa/">Federación Anarquista Ibérica (FAI)</a><br />
- <a href="http://www.bdhel.com/frah/index.htm">Fundación Rei Afonso Henriques</a><br />
- <a href="http://iberistas.com/foro/portal.php">Iberistas | foro</a></p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[11]</strong></span> <strong>Castro, Américo</strong> (2001) op. cit: « Un país no es una entidad fija, un escenario en donde el tiempo va representando el espectáculo de la vida. La tierra y sus límites pueden estar dados por la geografía, pero la historia de un pueblo, la del hombre individuo-social, es algo que va surgiendo y mudándose en vista de las tareas que su vida le ofrece en cada momento. […] Mas la historia no es un acaecer de sucesos sino un vivirlos, o un desvivirse.</p>
<p><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[12]</strong></span> <strong>Torga, Miguel</strong> (1998) <em>Poemas ibéricos</em>. Traducción y notas de <strong>Eloísa Álvarez</strong>. Madrid: Visor. pp.6-7</p></blockquote>
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		<title>Bienaventurados los insumisos</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Mar 2007 18:19:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ibn Jaldûn]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento crítico]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Iberoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
		<category><![CDATA[Hannah Arendt]]></category>
		<category><![CDATA[J.M. Caballero Bonald]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Caro Baroja]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde la antigüedad clásica hasta hoy, en plena crisis postmoderna, la historia humana y de las ideas, se ha debatido entre el sometimiento o la insumisión. Entre el miedo o el valor y la libertad. No entendiéndose la libertad como tópico de la investigación filosófica, ni como razón justificativa de  la política, sencillamente como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la antigüedad clásica hasta hoy, en plena crisis postmoderna, la historia humana y de las ideas, se ha debatido entre el <strong>sometimiento o la insumisión</strong>. Entre el miedo o el valor y la libertad. No entendiéndose la libertad como tópico de la investigación filosófica, ni como razón justificativa de  la política, sencillamente como principio inspirador de la acción. Como sostuvo <a href="http://www.hannaharendt.org/">Hannah Arendt</a>: «los hombres son libres –es decir, algo más que meros poseedores del don de la libertad– mientras actúan, ni antes ni después, porque ser libre y actuar es la misma cosa».<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[1]</code></span><br />
<span id="more-144"></span><br />
Harto difícil resulta deslindar y contextualizar nítidamente sus líneas divisorias –entre dominación o insurgencia– desde el campo de la historiografía humana. Hay que adentrarse en todos los recónditos del pensamiento y de la obra humana, con absoluta voluntad de ser rigurosos intelectualmente, persiguiendo la objetividad, para observar y enjuiciar con imparcialidad. Por ello se suele pagar con recelos, el ridículo o el desprecio, el ejercicio de mantener la libertad e independencia de pensamiento, de investigación, de creación y de expresión.</p>
<p>Desde los albores de la civilización, el poder ha tratado de legitimarse manipulando los hechos históricos. Hoy en día, cuando la información se invoca para todo y por doquier rebosa, el engaño o autoengaño, parece más asequible y sutil que nunca. Los “medios de comunicación”, no se conforman con mostrar y documentar la realidad, la interpretan y según les interesa también la manipulan. <a href="http://www.gipuzkoakultura.net/ediciones/guias/caro/index-c.htm">Julio Caro Baroja</a> dedicó uno de sus libros al estudio de <em><strong>Las falsificaciones de la historia</strong></em>: «los grandes intereses son siempre causa de grandes falsificaciones».<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[2]</code></span></p>
<p>Viene de antaño el desencuentro entre la verdad y la política. Conflicto que ha justificado esa cuasipremisa de que “en política todo vale”. Uno de los más enjundiosos ensayos de Hannah Arendt versa y se titula <em><a href="http://bibliologia.info/archivos/arendt1.pdf">Verdad y política</a></em>: «Vista con la perspectiva de la política, la verdad tiene un carácter despótico. Por consiguiente, los tiranos la odian, porque con razón temen la competencia de una fuerza coactiva que no pueden monopolizar, y no le otorgan demasiada estima los gobiernos que se basan en el consenso y rechazan la coacción».<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[3]</code></span></p>
<p>De siempre, <strong>los nacionalismos</strong> se han sustentado en leyendas, mitos, manipulaciones de la historia. Han proclamado sus verdades como dogmas de fe, tratando de hacerlas inmunes a toda crítica. Así los desentrañó Julio Caro Baroja, haciéndonos asimilar que la mayoría de sus “derechos históricos” son puro invento. Nos quiso poner sobre aviso cuando afirmaba que: «Convertir el patriotismo en monopolio y granjería tiene sus ventajas a la corta: produce a la larga grandes catástrofe. […] En suma, el del carácter nacional es un mito amenazador y peligroso».<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[4]</code></span></p>
<p><a href="http://www.ibnjaldun.es/">Ibn Jaldún</a> <strong>comprendió</strong>, ya en el siglo XIV, la Historia como “ciencia de los hechos humanos en continua transición” y  a los hombres “como actores de los hechos históricos”, denunció “las falsedades de la historia” y advirtió de “los males del estado de sumisión” que implantan coercitivamente la autoridad quebrantando la integridad moral de los ciudadanos<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[5]</code></span>. Y <strong>comprender</strong> –el término más repetido en sus artículos<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[6]</code></span>– es la tarea que Arendt pretende con sus pensamientos:</p>
<blockquote><p><span style="font-size: xx-small;"><br />
«la mirada del historiador no es más que la mirada científicamente entrenada de la comprensión humana; sólo podemos <em>comprender</em> un acontecimiento como el fin y la culminación de todo aquello que lo ha precedido, […] Quienquiera que, en las ciencias históricas, crea honestamente en la causalidad, niega de hecho el propio objeto de su ciencia. […] Es tarea del historiador descubrir, en cada período dado, lo <em>nuevo</em> imprevisto con todas sus implicaciones y sacar a relucir toda la fuerza de su significado. Debe saber que, a pesar de que su narración [<em>story</em>] tiene un comienzo y un fin, ésta se realiza en un marco más amplio, la historia [<em>history</em>] misma. Y la Historia es una narración [<em>story</em>] que tiene muchos comienzos pero ningún fin».</span><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[7]</code></span></p></blockquote>
<p>Esta es una de las enseñanzas de la Historia: no es posible cometer los mismos errores dado que el paso del tiempo condiciona la realidad. Pero siempre hay gente que por no pensar y querer someter a los demás es capaz de cualquier cosa.</p>
<blockquote><p><span style="font-size: xx-small;"><br />
«Que los hechos no están seguros en manos del poder es algo evidente, pero la cuestión está en que el poder, por su naturaleza misma, jamás puede producir un sustituto de la estabilidad firme de la realidad objetiva que, por ser pasado, ha crecido hasta una dimensión que está más allá de nuestro alcance. Los hechos se afirman a sí mismos por su terquedad, y su índole frágil se suma, extrañamente, a su gran resistencia, la misma irreversibilidad que es el sello de toda acción humana. En su obstinación, los hechos son superiores al poder; […] La verdad, aunque impotente y siempre derrotada en un choque frontal con los poderes establecidos, tiene una fuerza propia: hagan lo que hagan, los que ejercen el poder son incapaces de descubrir o inventar un sustituto adecuado para ella. La persuasión y la violencia pueden destruir la verdad, pero no pueden reemplazarla».</span><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[8]</code></span></p></blockquote>
<p>Los insumisos son revolucionarios singulares, pues no están dispuestos a aceptar cualquier medio para conseguir su fin, por ello están cercanos a los <em>no-violentos</em>, a los desobedientes civiles. Los insumisos se encuentran bien lejos de los contemplativos, porque creen y ejercen la fuerza de la acción. «No son las ideas, sino los hechos los que cambian el mundo».<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[9]</code></span></p>
<p>Bienaventurados los anti-conformistas, los radicales, los rebeldes, los que dicen “no”.<span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[10]</code></span></p>
<blockquote><p><span style="font-size: xx-small;"><br />
BIENAVENTURADOS LOS INSUMISOS</span></p>
<p><span style="font-size: xx-small;">Ni la justicia con sus manos ciegas,<br />
ni la bondad de ojos efímeros,<br />
ni la obediencia entre algodones sucios,<br />
ni el rencor que atenúa<br />
la desesperación de los cautivos,<br />
ni las armas que arrecian por doquier,<br />
podrán ya mitigar esas lerdas proclamas<br />
con que pretenden seducirnos aquellos<br />
que blasonan de honorables.</span></p>
<p><span style="font-size: xx-small;">Quienquiera que merezca el rango de insumiso<br />
descree de esa historia y esas leyes.<br />
El poder de los otros<br />
nada sino desdén suscita en él.<br />
Ha aprendido a vivir al borde de la vida. (<strong>J.M. Caballero Bonald</strong></span><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><code>[11]</code></span>)</p></blockquote>
<hr size="2" />
<p align="left"><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="text-decoration: underline;">NOTAS:</span></strong></span></p>
<p><code><br />
</code><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[1]</strong></span> <strong>Arendt, Hannah </strong>(2003). <em>Entre el pasado y el futuro</em>. Barcelona: Península. p. 241<br />
</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[2]</strong></span> <strong>Caro Baroja, Julio</strong> (1992). <em>Las falsificaciones de la historia</em>. Barcelona: Seix Barral.</code></p>
<p><code><br />
</code><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[3]</strong></span><strong> </strong><strong>Arendt, Hannah</strong> (2003). “Verdad y política”. [Capítulo VII] En: <em>Entre el pasado y el futuro</em>. Barcelona: Península. p. 368</code></p>
<p><code><br />
</code><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[4]</strong></span><strong> </strong><strong>Caro Baroja, Julio</strong> (2004). <em>El mito del carácter nacional</em>. Madrid: Caro Raggio. p. 82</code></p>
<p><code><br />
</code><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[5]</strong></span> Véase en este mismo weblog <a href="http://bibliologia.info/?p=134">“Autobiografía de un radical I, II, III y IV”</a></code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[6]</strong></span> Tal como sostiene <strong>Manuel Cruz</strong> en su “Introducción”. En: <strong>Arendt, Hannah </strong>(1995). <em>De la historia a la acción</em>. Barcelona: Paidós. p. 10</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[7]</strong></span> <strong>Arendt, Hannah</strong> (1995). <em>De la historia a la acción</em>. Barcelona: Paidós. p. 41-42</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[8]</strong></span> <strong>Arendt, Hannah</strong> (2003). <em>Entre el pasado y el futuro</em>. Barcelona: Península. p. 395-396</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[9]</strong></span> <strong>Arendt, Hannah</strong> (1995). <em>La condición humana</em>. Barcelona: Paidós. p. 300</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[10]</strong></span> De Hannah Arendt se ha dicho que en sus trabajos sostuvo interpretaciones conservadoras, <em>un discurso individualista de tinte liberal-conservador</em>. Así lo indica <strong>Manuel Cruz</strong> en su “Introducción”. En: <strong>Arendt, Hannah</strong> (1995) <em>La condición humana</em>. Barcelona: Paidós. p. VII. Pero en contra de ese criterio, también cita Cruz, a <strong>Habermas</strong> que la definió <em>como una convencida demócrata radical</em>.</code><br />
<code>Para <strong>Albert Camu</strong>s un rebelde es el hombre que dice no.</code></p>
<p><code><span style="color: #0000ff; font-size: xx-small;"><strong>[11]</strong></span> <strong>Caballero Bonald, J.M.</strong> (2005). <em>Manual de infractores</em>. Barcelona: Seix Barral. p. 82</code></p>
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		<title>Memoria Histórica</title>
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		<pubDate>Mon, 01 May 2006 15:22:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
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		<description><![CDATA[El pasado 18 de enero se iniciaba esta sección de {Hemeroteca…}, con las primeras reproducciones digitales del semanario TRIUNFO de hace 30 años y afirmando que la Memoria es un ejercicio imprescindible para que la cultura humana prosiga en su porvenir. Estoy tratando de  cumplir con el compromiso adquirido a finales del año pasado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 18 de enero se iniciaba esta sección de <a href="http://bibliologia.info/bibliologia/categorias/hemeroteca/">{Hemeroteca…}</a>, con las primeras reproducciones digitales del semanario TRIUNFO de hace 30 años y afirmando que <em>la Memoria es un ejercicio imprescindible para que la cultura humana prosiga en su porvenir</em>. Estoy tratando de  cumplir con el compromiso adquirido a finales del año pasado en: <a href="http://bibliologia.info/propositos-para-el-nuevo-ano%e2%80%a6/">Propósitos para el nuevo año…</a> Al día de hoy son más de 400 páginas de documentos<font size="1" color="#0000ff"><code>[1]</code></font> -de publicaciones periódicas- a los que se pueden acceder en este weblog, algo más de la mitad de ellas corresponden a la reseñada revista <em><strong>Triunfo</strong></em>, pero también de <em><strong>Revista de Occidente</strong></em> y de <em><strong>Litoral</strong></em><span id="more-111"></span>. </p>
<p>Hace unos días en las Cortes Generales de España, homenajeando a la II República en su 75º aniversario y dado que este año, también se cumplen 70 años del inicio de la Guerra Civil, se discutía de un futuro proyecto de Ley sobre Memoria Histórica, pero se puso el énfasis en la necesidad de &#8220;la concordia&#8221; entre los españoles como mejor fórmula de rendir homenaje a la República, de la que somos herederos democráticamente hablando, y a todos aquellos que hicieron posible la Transición democrática tras la dictadura, cuyo fruto quedó plasmado en nuestra actual Constitución de 1978. Ojalá un día enterremos el sentimiento trágico de las &#8220;dos españas&#8221;<font size="1" color="#0000ff"><code>[2]</code></font>.</p>
<p>Desde hoy podrán adentrarse en la aventura -nada absurda- de analizar nuestro pasado sin malas intenciones, acudiendo a los artículos<font size="1" color="#0000ff"><code>[3]</code></font> de intelectuales e historiadores de hace 30 años publicados en <em><strong>Tiempo de Historia</strong></em> e <em><strong>Historia 16</strong></em>. Precisamente, en mayo de 1976 comenzaba su andadura editorial la revista HISTORIA 16. De su primer número he entresacado unas cuantas páginas, aunque más que nada quisiera destacarles las sensatas y poéticas palabras de José Bergamín en su &#8220;Crónica anacrónica&#8221; sobre la historia:<em>…todo es histórico para el hombre temporal menos su historia humana. Es decir, que todo es histórico menos la historia; que lo único que no puede ser histórico, por definición, es la historia. Sin embargo, decimos que la historia se puede historiar y deshistoriar. Más aún, que historiarla y deshistoriarla es hacerla, y hacerla viva: tejerla y destejerla de tiempo, día a día, como una red penelópica de la esperanza. Pero la esperanza no es nada histórico por si mismo; como lo son nuestras creencias ni nuestras acciones o nuestro lenguaje; nuestra poesía, en suma&#8230; </em>En la presentación de TIEMPO DE HISTORIA -nº 1 en diciembre de 1974- se indicaba que: <em>Se pretende que la Historia tenga un sentido, y se la examina desde la actualidad para justificar no tanto lo que somos o lo que vamos a ser, sino lo que pretendemos que somos y lo que pretendemos llegar a ser</em>.</p>
<p>El tiempo es irrecuperable, por más que los hombres, hayamos y continuemos embarcados en tareas de reconstruirlo<font size="1" color="#0000ff"><code>[4]</code></font>. Lo bello, ameno y significativo, es que nosotros -lectores- reconstruyamos nuestra historia y no perdamos la memoria. </p>
<blockquote><p>
<code><font color="#0000ff">[1]</font> Además de <a href="http://bibliologia.info/?page_id=90">{Hemeroteca… se escribió hace 30 años = 1976….} </a>y <a href="http://bibliologia.info/?page_id=89">{Hemeroteca…en "libro y lectura", hace + de 30 años…}</a>, también se encuentran documentos en <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">{ Materiales }</a>.</code></p>
<p><code><font color="#0000ff">[2]</font> Parafraseando a dos de nuestros grandes humanistas: Miguel de Unamuno y Antonio Machado. De ambos tenemos novedades recientes dignas de leer:<br />
- <strong>Unamuno, Miguel de</strong> (2005). <em>Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos y Tratado del amor de Dios</em>. Madrid: Tecnos.<br />
- <strong>Gibson, Ian</strong> (2006). <em>Ligero de Equipaje. La vida de Antonio Machado</em>. Madrid: Aguilar.<br />
Ya sabíamos <em>Del sentimiento trágico de la vida</em> de don Miguel, pero ha habido que esperar a esta edición de <strong>Nelson Orringer</strong>, para conocer su <em>Tratado del amor de Dios</em>. Y sobre la biografía de don Antonio del hispanista Ian Gibson, indicar que se trata de una obra esencial.</code></p>
<p><code><font color="#0000ff">[3]</font> Acudir a la página de <a href="http://bibliologia.info/?page_id=90">{Hemeroteca… se escribió hace 30 años = 1976….} </a></code></p>
<p><code><font color="#0000ff">[4]</font> <strong>Caro Baroja, Julio</strong>. "El tiempo en antropología". <a href="http://bibliologia.info/archivos/tiempoRO.pdf"><em>Revista de Occidente</em> (Julio-Septiembre, 1980). Nº 2, p. 25-38.</a></code>
</p></blockquote>
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		<title>Por amor a la lectura</title>
		<link>http://bibliologia.info/2006/04/23/por-amor-a-la-lectura/%</link>
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		<pubDate>Sun, 23 Apr 2006 10:26:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Caro Baroja]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy les propongo tres lecturas sobre: &#8220;Las culturas del Libro&#8221;, &#8220;Los libros&#8221; y &#8220;Nuestro libro de cada día&#8221;. Podría haber caído en la tentación de enumerarles las cien y una, las infinitas razones para leer. Estas podrán encontrarlas magníficamente justificadas por unos especialistas, que además le propondrán sumarse a una movilización educativa, la «conspiración de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy les propongo tres lecturas sobre: &#8220;Las culturas del Libro&#8221;, &#8220;Los libros&#8221; y &#8220;Nuestro libro de cada día&#8221;. Podría haber caído en la tentación de enumerarles las cien y una, las <strong>infinitas razones para leer</strong>. Estas podrán encontrarlas magníficamente justificadas por unos especialistas, que además le propondrán sumarse a una movilización educativa, <em>la «conspiración de los lectores»</em><font size="1" color="#0000ff"><code>[1]</code></font>. También pensé en <strong>elogiar la lectura</strong>, pero pocos dominan «la historia del libro y la lectura» como Alberto Manguel, y ayer en <em><a href="http://bibliologia.info/archivos/elogiolectura.pdf">Babelia</a></em><font size="1" color="#0000ff"><code>[2]</code></font> lo hacía de forma sintética y ejemplar. Sólo pretendo invitarles a leer nuevamente, a leer más.<span id="more-110"></span><br />
1ª Una lectura docta. Se trata de un ensayo magistral sobre &#8220;Las culturas del libro&#8221; de Manuel García Pelayo<font size="1" color="#0000ff"><code>[3]</code></font>. No les oculto que en principio pueda resultarles pesada, pero al final espero que coincidan conmigo en su particular perspectiva analítica del &#8220;libro&#8221; como elemento central de las civilizaciones y objeto sacro de las tres religiones monoteístas: judía, musulmana y cristiana. Sin dejar de lado, de formular innumerables afirmaciones interesantes, todas ellas observaciones que denotan la capacidad de síntesis propia de los eruditos<font size="1" color="#0000ff"><code>[4]</code></font>.<br />
2ª Más periodística, pero no menos filosófica. Escudriñando en la bibliografía de Julio Caro Baroja, me he encontrado con su artículo: &#8220;Los libros&#8221;, que refleja su condición de maestro y agnóstico militante, su peculiar humor -socarrón-, su apego por la desmitificación, su constante inclinación por mostrar y hacernos diferenciar la calidad de la vulgaridad. Tras su lectura, puede que convengamos en que parece escrito en estos días<font size="1" color="#0000ff"><code>[5]</code></font>.<br />
3ª Más poética, aunque muy sabia. Seguramente leer no es un acto cotidiano de los necesarios para vivir, pero la lectura es uno de esos hábitos, probablemente para muchos humanos, imprescindible para sobrevivir en este mundo en el que vivimos. José Saramago nos destaca el paralelismo entre leer y vivir, y que: <em>La lectura no es ninguna obligación. La lectura es una devoción, es una pasión, es un amor�&#8364;�Leer es un encuentro</em><font size="1" color="#0000ff"><code>[6]</code></font>.<br />
Si quieren más les animo con una breve pero esencial bibliografía<font size="1" color="#0000ff"><code>[7]</code></font>, para <strong>amar más el libro</strong>, que como bien dice hoy Antonio Gala de él es: <em>�&#8364;�Más accesible que todos los grandes descubrimientos, más íntimo que cualquier religión, más duradero que cualquier amor, más seguro y disponible que los demás amigos</em>.</p>
<blockquote><p>
<code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[1]</code></strong></font> <em>Todas las revoluciones saludables han comenzado por la lectura, y nos gustaría retomar esta gloriosa tradición. Por eso le animamos a colaborar, a convertirse en conspiradores, a sentirse protagonistas de una bella historia, en una palabra, a convertirse en magos</em>. En: <strong>Marina, José Antonio y Válgoma, María de la</strong> (2005). <em>La magia de leer</em>. Barcelona: Plaza &amp; Janés.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[2]</code></strong></font> <strong>Manguel, Alberto</strong>. "Elogio de la lectura". Babelia, <em>EL PAIS</em>, sábado 22 de abril de 2006.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[3]</code></strong></font> Fue el primer presidente de nuestro actual Tribunal Constitucional. Para Tomás y Valiente <em>«una mente lúcida y una vida íntegra»</em>. Existen numerosas referencias y sitios web para ilustrarse sobre la vida y obra de <a href="http://www.mundofree.com/sepremu/maestros_gpelayo.htm">Manuel García Pelayo</a>, profesor del constitucionalismo y de muchos constitucionalistas.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[4]</code></strong></font> Por ejemplo en el pasaje que reza: <em>La «lectura» de los libros dio origen a una institución tan típica de la cultura occidental como la Universidad, que sólo más tarde sustituye la lectura del texto por la conferencia más o menos original del catedrático. El conocimiento de los libros ha sido, junto con la adquisición de bienes económicos, una de las vías de movilidad social. En el nacimiento mismo del capitalismo está la invención del libro, tan maravilloso como simple, de la «partida doble» y que simboliza el descubrimiento de un logos económico. Se dice que la burguesía ascendió de nivel social por el ejercicio con éxito de la actividad económica, lo que sin duda es cierto en lo que se refiere a uno de sus estratos. Pero no es menos cierto que una buena parte de ella logró su ascenso por la adquisición del saber que le abrió la vía a las jerarquías del Estado, con lo que el saber se transformó en participación en el poder estatal, y al ejercicio de las profesiones liberales, con las que el saber se transforma en ingresos económicos y en participación en el difuso poder social o, cuando menos, en influencia. Por otra parte, el status verdadera y dignamente burgués no se ha caracterizado solamente por la disposición de dinero, sino por la unidad de Besitz und Bildung. Apenas es necesario recordar toda la importancia que el acceso a los libros ha tenido para el ascenso social y político del proletariado</em>: <strong>García Pelayo, Manuel</strong>. "Las culturas del libro". <em><a href="http://bibliologia.info/archivos/mgp1.pdf">Revista de Occidente</a></em> (marzo y abril de 1965), Año III. 2ª ép. Nº <a href="http://bibliologia.info/archivos/mgp2.pdf">24 y 25</a>.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[5]</code></strong></font> <strong>Caro Baroja, Julio</strong>. "Los libros". <a href="http://bibliologia.info/archivos/loslibros.pdf"><em>EL PAIS</em></a>, sábado 24 de junio de 1978.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[6]</code></strong></font> El año pasado por estas fechas, gracias a mi profesora Araceli García, descubrí este bello texto: <a href="http://bibliologia.info/archivos/librodecadadia.pdf">pregón</a>, pronunciado por el autor para inaugurar la XVI Feria del Libro de Granada del año 1999. <strong>Saramago, José</strong> (2002). <em>Nuestro libro de cada día</em>. Málaga: Asociación de Editores de Andalucía.</code></p>
<p><code><font size="2" color="#0000ff"><strong><code>[7]</code></strong></font> Pueden acudir en este mismo weblog a las páginas de: <em><a href="http://bibliologia.info/?page_id=109">Archívese - Gestión documental</a></em>, <a href="http://bibliologia.info/?page_id=27"><em>Historia del Libro</em></a>, <a href="http://bibliologia.info/?page_id=28"><em>Conservación</em></a>, <a href="http://bibliologia.info/?page_id=29"><em>Restauración</em></a> y/o <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">{Materiales}</a>, y a sus numerosos enlaces. O a la siguiente bibliografía:<br />
<strong>- Barbier, Frédéric</strong> (2005). <em>Historia del libro</em>. Madrid: Alianza.<br />
<strong>- Escobar, Hipólito</strong> (1984). <em>Historia del libro</em>. Madrid: Pirámide.<br />
<strong>- Febvre, Lucien y Martin, Henri-Jean</strong> (2005). <em>La aparición del libro</em>. México: Fondo de Cultura Económica.<br />
<strong>- Manguel, Alberto</strong> (2005). <em>Una historia de la lectura</em>. Barcelona: Lumen.<br />
<strong>- Martínez de Sousa, José </strong>(1999). <em>Pequeña historia del libro</em>. Gijón: Trea.<br />
Y dos escuetas notas de homenaje:<br />
<em>- <a href="http://j2ee.jccm.es/dglab/Cliente?id_aplic=35&amp;idpv=3&amp;id_tabla=13&amp;pagActual=1&amp;id_area=2&amp;id=1&amp;admin=No&amp;txtSufijo=esp&amp;seccion=Libro">Mensaje para celebrar el día del libro</a></em> por <strong>Emilio Lledó </strong>en Castilla-La Mancha, 23 de abril de 2006.<br />
<em>- <a href="http://bibliologia.info/archivos/tronera1.pdf">Libro</a></em> por <strong>Antonio Gala</strong> en "La tronera" de EL MUNDO, domingo 23 de abril de 2006.</code>
</p></blockquote>
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		<title>Julio Caro Baroja e Ibn Jaldún, precursores  que hacen historia</title>
		<link>http://bibliologia.info/2006/02/25/los-precursores-hacen-historia/%</link>
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		<pubDate>Sat, 25 Feb 2006 11:21:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Ibn Jaldûn]]></category>
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		<description><![CDATA[El pasado 30 de diciembre les recomendaba, tras sólo ojearla, la obra &#8220;catálogo-estudio&#8221;: Memoria de Julio Caro Baroja. Editado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, complemento a la exposición en homenaje al erudito español. Ahora, puedo asegurarles que su lectura es un disfrute -toda una gozada- y resulta fundamental para asimilar el alcance de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 30 de diciembre les recomendaba, tras sólo ojearla, la obra &#8220;catálogo-estudio&#8221;: <strong><em>Memoria de Julio Caro Baroja</em></strong>. Editado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, complemento a la exposición en homenaje al erudito español. Ahora, puedo asegurarles que su lectura es un disfrute -<em>toda una gozada</em>- y resulta fundamental para asimilar el alcance de su vasta obra. Mediante ella, gracias a los profesores Flores Arroyuelo y López Bargados<code>⑴</code>, sabemos que Julio Caro Baroja se acercó ya en 1952 al estudio de la cultura árabe, y de que el conjunto de sus contribuciones al conocimiento de las sociedades nómadas norteafricanas constituyen una joya científica: <em>la obra del gran precursor de la antropología en España brilla con luz propia</em> (López Bargados).<br />
Con igual epíteto calificó a Ibn Jaldún, en su discurso de entrada a la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en el año 1993, el ilustre economista Fabián Estapé: <em>Ibn Jaldún o el Precursor</em><code>⑵</code>. Con su lectura el año pasado, pude informarme de que en 1955 Julio Caro Baroja había escrito sobre nuestro antepasado andalusí -que ideó en el siglo XIV la economía política-, merced a su <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">apéndice bibliográfico</a>, que pueden consultar. Si importante resulta la lectura del discurso del Dr. Estapé, más aún son claves para entender el pensamiento del genial tunecino, los pequeños pero enjundiosos trabajos de D. Julio, que incluimos en la página de <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">{Materiales}</a>. De Aben Jaldún afirma que: <em>si hubiera vivido en época más moderna que aquella en que vivió hubiera sido objeto de críticas acerbas, pero el tiempo cubre de prestigio a todo en ciertos países. Desde luego, si muchos modernos letrados musulmanes conocieran los juicios de algunos europeos sobre él les produciría gran prevención, y si lo leyeran despacio, les causaría no poca zozobra</em>. Lo considera un <em>antropólogo social, o sea un hombre de ciencia que pretende describir los caracteres sociales de determinado grupo humano, después de llevar a cabo observaciones detalladas dentro de él</em>. Justo los mismos méritos que durante toda su vida y obra se pueden destacar de Caro Baroja, un impertérrito observador crítico de todo lo humano: <em>apertura de espíritu y amplitud de saberes, contrarias a toda especialización al uso</em><code>⑶</code>. ¿Qué <em>Opinión</em> nos hubiera dado en estos días D. Julio tras la movida de las caricaturas sobre el <em>Profeta</em> o con la <em>Alianza de civilizaciones</em>?<code>⑷</code><span id="more-103"></span><br />
Hoy, tras el estudio de gran parte de lo que en las últimas décadas se ha escrito sobre Ibn Jaldún, puedo afirmar que todos han trabajado sobre las fuentes y consideraciones, estudiadas y aportadas por Caro Baroja. No resultará sorpresivo para quien haya leído algunas de sus obras más significativas como: <em>Estudios mogrebíes</em>, <em>Estudios saharianos</em>, <em>Ensayo sobre la literatura de cordel</em>, <em>Los moriscos del reino de Granada</em>, <em>Los judíos en la España moderna y contemporánea</em>, <em>El laberinto vasco</em>, <em>Los Baroja</em>, <em>Paisajes y ciudades</em>, <em>Vidas mágicas e inquisición</em>, <em>Tecnología popular española</em>, etc. Casi 1000 entradas contiene &#8220;La bibliografía de Julio Caro Baroja&#8221;: <em><strong>una obra difícil de abarcar</strong></em><code>⑸</code>.</p>
<blockquote><p><code><strong>⑴</strong> <strong>Flores Arroyuelo, Francisco J.</strong> "Judíos y moriscos en la obra de Julio Caro Baroja". <strong>López Bargados, Alberto. </strong>"Julio Caro Baroja en el Sáhara: los méritos de una «etnografía relámpago»". En: <em>Memoria de Julio Caro Baroja</em>. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2005.</code></p>
<p><code><strong>⑵</strong> <em><strong>Ibn Jaldún o el Precursor</strong></em>. Discurso leído el día 28 de octubre de 1993 en el acto de recepción pública de Fabián Estapé en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y respuesta por el Académico numerario Juan Vernet. Barcelona: Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona, 1993.</code></p>
<p><code><strong>⑶</strong> En 1975, con motivo de su sesenta aniversario, Antonio Carreira, Jesús Antonio Cid, Manuel Gutiérrez Esteve y Rogelio Rubio Hernández, reúnen en un volumen: <strong><em>Homenaje a Julio Caro Baroja</em></strong>. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1978. Véase su �ndice, Prólogo y Homenaje de Eduardo Chillida en la página de <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">{Materiales}</a>.</code></p>
<p><code><strong>⑷</strong> Tienen la posibilidad de constatar su espíritu crítico mediante la lectura de la entrevista que le hizo José Méndez para EL PAIS del 28 de febrero de 1990 (habla de los nacionalismos) y en sus artículos: <em>La idolatría del Estado</em> y <em>Desolacionismo</em>. Véase la página de <a href="http://bibliologia.info/?page_id=78">{Materiales}</a>.</code></p>
<p><code><strong>⑸</strong> <strong>Carreira, Antonio</strong>. "La bibliografía de Julio Caro Baroja: una historia casi interminable". En: <em>Memoria de Julio Caro Baroja</em>. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2005.</code></p></blockquote>
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		<title>Máster en Edición y recomendaciones de lecturas&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2005 07:10:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Vivancos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Caro Baroja]]></category>

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		<description><![CDATA[Hubiera deseado hacer esta mención bastante antes, pero ¡nunca es tarde si la dicha es buena! Según pueden consultar en la página «*Tablón de anuncios», el pasado día 15 de octubre Enrique César, uno de los visitantes y usuario de México de este weblog, nos requería información acerca de cursos de especialización sobre el mundo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hubiera deseado hacer esta mención bastante antes, pero <em>¡nunca es tarde si la dicha es buena!</em> Según pueden consultar en la página «*Tablón de anuncios», el pasado día 15 de octubre Enrique César, uno de los visitantes y usuario de México de este <em>weblog</em>, nos requería información acerca de <em>cursos de especialización sobre el mundo del libro y de la edición</em>. Ya entonces, mi respuesta inmediata, fue aconsejarle acerca del mejor <strong><em>Máster en edición</em></strong> que conozco, el que se imparte desde hace cinco años por <a href="http://www.santillanaformacion.com/v2.0/index.html">Santillana Formación</a> y la <a href="http://www.usal.es/web-usal/">Universidad de Salamanca</a>. Si desean más información sobre el mismo, acompaño reseña del suplemento semanal <a href="http://bibliologia.info/archivos/NTmaster.pdf"> NT &#8220;Formación y Empleo&#8221; de <em>ABC</em></a> y les remito a su <a href="http://www.santillanaformacion.com/v2.0/master_presentacion.html?id=cw42823c5f4bcbc">página de <em>información web</em></a>. También les adjunto el documento que recoge la <a href="http://bibliologia.info/archivos/clausura master 2005.doc"> intevención del profesor</a> -director del Máster-<a href="http://web.usal.es/~jcordon/">José Antonio Cordón</a>, en el <em>Acto de clausura</em> de la edición del curso académico 2004-2005, celebrado el pasado día 26 de octubre en <em>Salón de Grados del Paraninfo de la Universidad de Salamanca</em>. De sus palabras, destacar una cita que me servirá para ilustrarles el por qué a continuación les voy a formular mis recomendaciones de lectura -como regalo de fin de año-: <em>La misión de un editor, pensaba Feltrinelli, es la de publicar ciertos libros que entran a formar parte del mundo y que lo cambian con su presencia, editar el libro que golpea, el libro que descoloca, el libro que hace algo a las personas que lo leen, el libro que tiene el oído perceptivo y recoge y transmite mensajes, el libro que en el barullo de la historia cotidiana escucha la última nota, la que se mantiene una vez se acallan los ruidos esenciales</em>.</p>
<p>Las dos obras que les aconsejo acaban de ser publicadas en nuestro ámbito editorial. La primera es un <em>libro de cabecera</em>, que debe siempre acompañarnos <em>para hacer acopio de valor</em>, tal como nos dice <strong>Marguerite Yourcenar</strong> en el único texto, con el cual prologa la sabia escritora francesa, en 1987: <em><a href="http://bibliologia.info/archivos/lavozdelascosas.pdf">La voz de las cosas</a></em><code>[1]</code>. La segunda, aún no la he leído, pero se presenta como de obligada lectura y referencia para acercarnos y mejor comprender la vida y obra de uno de nuestros últimos sabios: <strong>Julio Caro Baroja</strong>. Un empedernido investigador y escritor (<em>historiador, ensayista, antropólogo social, etc.</em>), uno de nuestros más insignes intelectuales del pasado siglo XX,  que como a todo gran humanista <em>se le consideró un «raro» que no encajaba ni en el mundo académico ni en el político, y todavía hoy padece esa condición de único que no encaja. La independencia, la honestidad y la originalidad no son fácilmente aceptadas</em><code>[2]</code>. En: <em><a href="http://bibliologia.info/archivos/memoriadejuliocarobaroja.pdf">Memoria de Julio Caro Baroja</a></em>.</p>
<p>Cervantes dijo que: <em>el que lee mucho y anda mucho, va mucho y sabe mucho</em>. Terminemos este 2005 e iniciemos el nuevo año 2006, viajando al encuentro de nuestros amigos y familiares, y gozando con la lectura, aprendiendo y viviendo. Como dijo Samuel Smiles: <em>El libro es una voz viviente. Es una inteligencia que nos habla y que escuchamos</em>.<span id="more-92"></span></p>
<blockquote><p>
<code><br />
<strong>[1]</strong> Pueden consultar las dos reseñas críticas que han aparecido recientemenete sobre esta obra de: <strong>Yourcenar, Marguerite</strong> (2005). <em>La voz de las cosas</em>. <strong>Wilson, Jerry</strong> (fotografías). Madrid, Gadir, 123 p. ISBN: 8493443921.<br />
Una del pasado sábado día 17 de diciembre: "Sabiduría de Yourcenar" en el <a href="http://bibliologia.info/archivos/vozcosas_yourcenar.pdf"> suplemento semanal Babelia de <em>EL PAIS</em>, p. 12</a>. Otra de Miguel García-Posada en el último número 725 del <a href="http://bibliologia.info/archivos/delasabiduria.pdf">suplemento semanal ABCD las artes y las letras de <em>ABC</em>, p. 25</a>.</code><br />
<code><br />
<strong>[2]</strong> Tal como dicen los vicecomisarios de la exposición actual sobre Julio Cara Baroja en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, organizada por el Ministerio de Cultura y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales en su prólogo: <strong><em>Memoria de Julio Caro Baroja</em></strong> (2005). Madrid, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 400 p. ISBN: 8496411044.</code></p>
</blockquote>
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