Racionalización. La totalización de las informaciones

Escrito por José María Vivancos en Mayo 27th, 2008

Como hemos visto ya, las auto/biografías tratan de recuperar el pasado, los hechos históricos y sus motivaciones, procurando re-construir la vida individual, interpretándola el propio personaje (A = N = P = A) desde el presente en el caso de las autobiografías, o (re)construyéndola un tercero (A = N ≠ P ≠ A) con todas las informaciones a su alcance, que es el supuesto en el cual se encuentran las biografías y las historias de vida (que siempre son inducidas por un científico o investigador social). Todas ellas tienen en común el objetivo de retratar una realidad exterior/interior y someterse a su verificación. Este pacto referencial les distingue de las narraciones heterodiegéticas o ficcionales[1].

La mayoría de las auto/biografías están escritas con una estrategia/estructura cronológica de la cuna a la tumba, menos las autobiografías propiamente dichas claro está. La autobiografía es una historia que nunca podrá ser completada por su autor, queda inconclusa antes de la muerte del personaje. La muerte que será argumento inspirador, incluso obsesivo, para gran parte de los autobiógrafos. En cambio, la secuencia temporal desde el nacimiento hasta el fallecimiento del personaje, será otro de los rasgos distintivos del texto biográfico. El «orden cronológico proporciona causalidad a la historia de vida, y por lo tanto coherencia interna»[2].

El biógrafo dispone de informaciones de naturaleza diversa, unas (documentos oficiales, fuentes biográficas y documentales[Enlaces]) son de mayor confianza que otras (declaraciones personales, memorias). En consecuencia, con la diversidad de los testimonios y a su grado de autenticidad, el biógrafo corre el peligro de enfrentarse ante planos de significación heterogéneos e irreductibles. Ahora bien, «cada información es parte integrante de un todo en continua estructuración, y revela, por eso mismo, su homogeneidad con todas las otras informaciones»[3]. Continuar leyendo »

Diarismo

Escrito por José María Vivancos en Abril 21st, 2008

Antes de proseguir con la tercera entrega de Iberia. El fado y Miguel Torga, entiendo necesario dedicar un apartado al Diarismo, que servirá para centrar en su contexto la exposición que más adelante se hará sobre la “Poética de Miguel Torga”. Además, como inferencia, conecta con el artículo de Recuperación de lo cotidiano o resplandor de la memoria.

Inicialmente afirmar que el género memorialístico o la «escritura del yo»[1]abarca a las confesiones (forma del deseo de donación del yo o la necesidad de ser perdonado, bien por Dios, por la humanidad o por el propio individuo), autobiografías (centradas en la vida personal fundamentalmente), memorias (donde los contextos adquieren más relevancia que lo individual), cartas o epistolarios (comunicación personal y a distancia con un destinatario concreto), auto-retratos (relatos de vida), relatos autobiográficos de ficción (novelas y relatos personales), poemas (poemarios) autobiográficos, autobiografías dialogadas (entrevistas y conversaciones con los autores), ensayos autobiográficos, libros de viajes (ta’rîj tan notorios de la literatura árabe), crónicas, daguerrotipos o estampas,…y los diarios[2].

Todas ellas son expresiones de la memoria. La memoria las subtiende. Una memoria que no es historia. Se tendrá ocasión de tratar las diversas taxonomías de la memoria, dado que en los últimos años hemos asistido a un inusitado interés por la memoria humana[3], desde distintos campos (Antropología, Archivística, Bibliología, Filosofía, Historia, Lingüística, Literatura, Política, Psicología, Sociología, etc.) hasta el punto de contribuir al surgimiento de una nueva disciplina: Neurociencia Cognitiva. Continuar leyendo »


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