Escrito por José María Vivancos en Septiembre 28th, 2008
Mientras que la mayoría de la ciudadanía anda preocupada en la falta de liquidez de sus economías familiares y por las penumbras que asisten al empleo en el futuro más inmediato – o al presente de muchos hoy -, por derroteros escapistas (dicen algunos) sigue el señor Zapatero sosteniendo la inigualable solidez del sistema financiero español (“optimismo táctico” según sus afines incondicionales) un día, y al otro sin torcer el gesto; echando flores a Bush y a su plan salvador de Wall Street – “dinero a cambio de basura”[1] -, asintiendo como mal menor que se tratará de socializar las pérdidas.
Jung denominó sombra a la personificación de la parte primitiva e instintiva del individuo[2]. Las sombras como nuestro alter ego es un recurso simbólico muy al uso lírico, aunque creo justo reconocerles un doble significado poético. Pueden representar la negrura, las tinieblas y la oscuridad, así bien pueden ser entendidas como enemigas del poeta por sus cualidades disruptivas. De otra parte se encuentran las sombras amigas, la gracia o chispa de las palabras consoladoras y concordantes, la luz espiritual de la ensoñación e inspiración. Iluminan las noches y desvelan los misterios[3]. Continuar leyendo »
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Etiquetas: Antonio Elorza, autenticidad, crítica del postmodernismo, David Foster Wallace, Giovanni Papini, Ibn Jaldûn, José Antonio Muñoz Rojas, Mahmud Darwish, Naguib Mahfuz, Pedro Garfías, Rafael Alberti, Ryszard Kapuscinski, Violeta Parra
Escrito por José María Vivancos en Julio 14th, 2006
Mi abuela Carmen se sentía cautivada por las vidas de los santos y celebridades históricas o literarias. No fueron de su devoción los beaterios, ni Cristo Rey. Hizo lo indecible para que estudiásemos en los Jesuitas de El Palo (Málaga), afamado por su “educación liberal y crítica”. Los jesuitas me enseñaron a estudiar, entender el arte, comprender la física y atraerme la tecnología. El hermano Palanca -severo maragato-, duro que te pego y a base de dictados, lecturas, redacciones o concursos, nos hizo leer el Quijote de punta a cabo.
Mi abuela fue quien logró apasionarme por la lectura. No sé qué fue de aquella edición de «Platero y yo. Elegía andaluza.» de 1914, con ilustraciones hermosamente sencillas de Fernando Marco. Ya siempre, supe lo que es poesía. Era uno de los libros que conservaba de la biblioteca de su difunto esposo José Sevilla. La biblioteca fue de las pocas cosas que consiguió salvar de la rapiña familiar, acontecida en su cortijo de El Morche (Málaga) tras la sublevación del 18 de julio del 36. Continuar leyendo »
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Etiquetas: Giovanni Papini, Jorge Luis Borges, Vicente Ferrer
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