Diarios. Memoria e historia [2]

Escrito por José María Vivancos en Septiembre 1st, 2008

Así que, el soporte textual auto-reflexivo y auto-referencial en el diario/s sería estimable como metanarrativo, aunque ésta nos parece una consideración poco afortunada porque equivaldría a identificarlo con el carácter metaficcional de la novela actual que aprecia el profesor Gil González[1]. Y como bien destaca Pozuelo Yvancos no debemos predicar la ficcionalidad de la autobiografía sobre la base de la textualidad: «Habría que considerar su lugar como acto comunicativo, mejor, como género, y en ese lugar, la autobiografía se sitúa en un horizonte no ficcional»[2]. Los diaristas comunican actos, e indiscutiblemente el diario/s nos muestra el taller del narrador, de aquí se deriva nuestro interés de apreciar con Pozuelo en que existe en esta escritura una metadiscursivad implícita y explícita[3]. Continuar leyendo »

Actitudes del narrador. Referencia y auto-referencia

Escrito por José María Vivancos en Mayo 22nd, 2008

La biografía y la autobiografía pretenden describir la vida de una individualidad. Escribir de una vida y no estrictamente historiar. En el caso de la biografía, entiéndase por individualidad, al ámbito individual, dado que existe el biografismo colectivo[1]. El discurso biográfico procura ajustarse a los acontecimientos históricos, vividos, por el personaje o protagonista, huyendo el narrador de la introspección, o al menos sólo acude al mundo interior cuando es inferido por los propios hechos históricos.

El proyecto del biógrafo es (re)construir un pasado con toda la información a su alcance, pasada y presente, que debe verificar e interpretar. Que conviene diferenciarlo del historiador. Mientras que el biógrafo, aspira sólo a descubrir los aspectos concretos que le interesan para su proyecto; el historiador, se afana por indagar la verdad acerca del pasado en su completitud, reflexiona sobre él y toma conciencia histórica[2]. Y el autobiógrafo dirige su obra a re-construir un pasado - su pasado - y lo estructura como un proyecto que pertenece al presente - su presente -. Es su proyecto, consciente y consiguientemente subjetivo e introspectivo.

Ahora bien, conviene subrayar que ambos discursos son inevitablemente interpretantes.
En la biografía existe siempre, en mayor o menor grado, la marca de la emotividad del sujeto emisor, que suele traducirse, en juicios de valor, connotaciones y otras formas que denuncian la simpatía o antipatía del narrador por el héroe de la biografía. «La empatía es una actitud ejemplar que el acto biográfico requiere del narrador»[3], que proviene desde el hecho y momento de la elección del personaje. Continuar leyendo »


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