Espacio autobiográfico
Escrito por José María Vivancos en Julio 27th, 2008No es cualquier hombre, en cualquier momento y lugar, el que escribe de su vida. Debe tener conciencia de la singularidad de su existencia, lo que implica un cierto grado de individualismo. Además, ha de considerarse con cierta ejemplaridad, para que pueda interesar a alguien. Pero al unísono, el autobiógrafo, escapa de entregarse y proyecta el conocimiento introspectivo en el acto de escribir.
Aparece de esta manera inscrita, la escritura autobiográfica, entre dos movimientos o fuerzas (centrípeta ↔ centrífuga) de sentido contrario: «la concentración o búsqueda de un centro y la dispersión o desagregación de la coherencia del yo […] la confidencia diarística es una concentración (en los dos sentidos del término: búsqueda introspectiva de un centro y concentrada atención), más el modo del texto nos revela un yo disperso, que se da a conocer por yuxtaposición, y variable al capricho de los días o mismamente de las horas»[1].
Conviene igualmente poner de relieve, tal como ya ha quedado reflejado en los anteriores artículos, la estrecha relación entre los códigos técnicos-narrativos con los temáticos-ideológicos y la distinción historia/literatura que caracterizan el espacio autobiográfico. Afirmándose como la producción de la imagen de sí mismo, obedece a una estrategia de doble juego de los textos, la que ha sustentado a través del tiempo, la dicotomía entre novela y autobiografía. Continuar leyendo »
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