Puede resultar enigmático. Cuáles son las claves que explican el suicidio. Violeta Parra, tal día como hoy hace 40 años, se quita la vida. Dicen que se sentía incomprendida. Sólo alguien que amara tanto como ella, podría haber compuesto uno de los poemas y canciones más bellas, tributadas a la vida.

Nada fácil fué la vida para la cantante chilena, quizás la figura histórica más destacada del folclore de su país. Lo cierto es que desde entonces, su obra permanece "muy presente" para el pueblo chileno.

Días color violeta. Una sinfonía inacabada:

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios.
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario.
Con él las palabras que pienso y declaro,
“Madre”, “amigo”, “hermano” y luz alumbrando.
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco.
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo.
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto.
Y el canto de ustedes que es el mismo canto.
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.

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