Pedro Garfias, poeta
Pensamiento crítico, Poesía Iberoamericana, Principal Agosto 9th, 2007Ya por estos días hace dos años quise escribir aquí rememorando al poeta Pedro Garfias, tras leer una corta nota de prensa, si acaso de 80 palabras, titulada “El poeta salmantino Pedro Garfias recibe un homenaje en la ciudad mexicana de Monterrey” en el periódico de mayor tirada de Salamanca (España)[1]. Cierta pereza melancólica iba ocasionando posponer, jamás olvidar, la necesaria remembranza del poeta que falleció en la guapa ciudad de Monterrey (México) el 9 de agosto de 1967.
De un tiempo acá el poeta dejó de ser “un olvidado”, aunque entre nosotros no sea tan conocido como en tierras mexicanas, gracias a los diversos estudios que sobre su vida y obra se han realizado en los últimos años. De ellos, merece destacar la labor de los profesores Ángel Sánchez Pascual y Francisco Moreno Gómez[2]. Pero el rescate de su memoria y vida literaria se debe fundamentalmente a sus amigos: Santiago Roel, Alfredo Gracia Vicente, Raúl Rangel Frías, Luis Rius Azcoita, Juan Rejano, Francisco Giner de los Ríos, Alfonso Reyes, entre otros[3]. A todos ellos les remito para obtener profusión de datos acerca de uno de los poetas de la Generación del 27, más auténtico como persona, andaluz por esencia, casualmente salmantino, juglar ambulante, un español trasterrado[4].
De Pedro Garfias supe realmente hace tres años, cuando en un viaje a Monterrey me habló de él un taxista que lo trató en sus últimos meses de vida. Hasta entonces solo recordaba que la revista Litoral le dedicó un monográfico en el año 1982, que yo apenas había ojeado. En fin, la suerte me deparó dar con un nuevoleonés intrépido y locuaz, al que le faltó tiempo para transmitirme todo lo que sabía. La ocasión que tuvo de transportarlo, para impartir una conferencia, a la villa de Linares, ciudad natal del desparpajado conductor. De aquél recital en el Casino de Linares me refirió: jamás he escuchado un español mejor hablado, una voz tan ardiente y sentida,… y cuánto sabía.
Quizá fue su “último viaje”. Una vez en Monterrey, de la Librería Cosmos[5] le sacó y obsequió con un ejemplar de El Quijote en dos volúmenes. De Cervantes y El Quijote, España y los españoles disertó la plática linarense. Y en torno a la figura de El Quijote y su relación con lo español, versó casi en su integridad la conversación que mantuvieron de regreso a la ciudad regiomontana. También me llamó la atención sobre el texto de la dedicatoria del libro, que no me pudo mostrar ya que se lo sustrajeron de su “cochinita verde”. Recordó que decía algo así: la figura de Don Quijote simboliza los valores más humanos, éticos y espirituales que el anarquismo español procuró siglos después llevar a la práctica. Se lo dice un comunista de toda la vida.
Nuestro conductor y confidente, tras escuchar del poeta que era militante comunista de siempre, le confesó su condición de liberal magonista[6] desde joven. Al final de mi estadía en Monterrey, visitando la Librería Porrúa en la calle Padre Mier compré un ejemplar de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha[7] y se lo regalé a mi amigo taxista con la siguiente dedicatoria:
«Para Humberto, camarada libertario.
Siempre que pueda recupere la lectura de El Quijote. Y si quiere saber más sobre el humanismo de Cervantes y de la historia cultural de España lea las obras de Américo Castro, autor del prólogo de este ejemplar.
Para Américo Castro, el anarquismo era el ideario y movimiento más genuinamente español[8]. Y el hidalgo don Quijote representaba la expresión más vigorosa y continuista de la tradición de espiritualidad convivida y connivencia, entre judíos, musulmanes y cristianos en Al-Andalus[9].
Siempre es procedente y reconfortante acudir a las viejas y nuevas fuentes del pensamiento crítico»[10].
¿Existe el garfismo? Quedó una obra señera del vanguardismo español de principios del siglo XX. Un lenguaje poético, marcado por una improvisación y oralidad que para nada desdeñan la pulida construcción, bien hecho. Con una personalidad incuestionable.
«Para un articulista anónimo de Monterrey: “Sus poemas están hechos de materia humana… Poemas vivos y gritos largos y abiertos como los que se oyen donde hay dolor y miseria, hambre y frío, injusticia y sangre. Poemas de una retórica singular y transparente, que desnudan sentidos hirientes e inmarcesibles. Poemas que son fuego prometeico que calienta, ilumina y descubre al hombre” […]»[11].
Un poeta portavoz del dolor, de los desterrados - igual lo fueran por sus ideas o necesidad de trabajo, emigrantes, inmigrantes con papeles o sin ellos - y de los sin tierra.
NOTAS:
[1] Transcribo, con sus correspondientes fechas, todas las noticias aparecidas en La Gaceta Regional de Salamanca desde el año 2001 sobre Pedro Garfias, gracias a la colaboración de su documentalista José Carlos Toro, profesor de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación (Universidad de Salamanca).
En cuanto al homenaje que le está rindiendo Monterrey y el Centro Asturiano en dicha ciudad mexicana.
De Pedro Garfias es la letra “Asturias”, popularizada por la canción de Víctor Manuel.[2] Sánchez Pascual, Ángel (1980). Pedro Garfias, vida y obra. Barcelona: Ámbito literario.
- “Pedro Garfias: un poeta olvidado”. En: Insula, Madrid, n. 368-369, julio-agosto, 1977, p. 27.
- Prólogo del libro: Garfias, Pedro (1996). Poesías completas. Madrid: Alpuerto. p. 11-13.
Francisco Moreno Gómez, que hizo su tesis doctoral en 1994 sobre el poeta español: Vida y obra de Pedro Garfias. Madrid: Universidad Complutense. Logró recopilar sus: Poesías completas. Madrid: Alpuerto [Parte de su Introducción]. Y escribir una extensa biografía: Pedro Grafias, poeta de la vanguardia, de la guerra y del exilio. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba. Ambas publicadas en 1996.
También, es importante citar la tesis de licenciatura presentada en 1969 por la mexicana María Luisa Romero Marqués: Pedro Garfias. Vida y naturaleza de su poesía. México: Universidad Nacional Autónoma de México.[3] Santiago Roel García (1919-2001), historiador regiomontano, fue canciller secretario de Relaciones Exteriores de la República de México, durante el primer trienio del gobierno de José López Portillo, cesado sin conocerse aún las explicaciones en 1979. En 1962 publicó: Pedro Garfias, poeta. Monterrey: Editora Mexicana de Periódicos, Libros y Revistas.
Alfredo Gracia Vicente (1910-1996), maestro aragonés exiliado tras la Guerra Civil, cofundador de la Librería Cosmos de Monterrey. Con tierra que él llevó desde Teruel fue enterrado su amigo entrañable Pedro Garfias. También compartió su amistad con Luis Buñuel, Gabriel Zaid, etc. Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León, al igual que lo fue Pedro Garfias desde 1943-1948. De su bibliografía debemos mencionar lo más relevante que escribió sobre su amigo: Pedro Garfias pastor de soledades. Monterrey: Sierra Madre, 1967. También, la Ad Limina del libro: Garfias, Pedro (1996). Op. cit p. 9.
Raúl Rangel Frías (1913-1993), intelectual regiomontano que fue Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (1949-1955) y Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León (1955-1961). Fundó la Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes (tras la muerte del rector pasó a llamarse como él: Raúl Rangel), el Museo Regional de Nuevo León y el Archivo General del Estado. Escribió varios artículos sobre su amigo Pedro Garcias, por ejemplo: “Epístola al poeta Pedro Garfias”. En El Porvenir, Monterrey, 20 de agosto de 1967.
Luis Rius Azcoita (1930-1984), nació en Tarancón (Cuenca), poeta y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hizo la “Presentación” al disco Pedro Garfias. México: Voz Viva de México. UNAM, 1970. Tomado de Litoral n. 115-116-117. Escribió numerosos artículos sobre Garfias: “Pedro Garfias: poeta del destierro”. En: Los Universitarios, México n. 36 , septiembre de 2003.
Juan Rejano (1903-1976), poeta andaluz transterrado, camarada comunista de Pedro Garfias. Ambos arribaron al puerto de Veracruz (México) en el Sinaia el 13 de junio de 1939. Fundó la Sociedad de Amigos de Pedro Garfias, especialmente para ayudar a sobrevivir al poeta, al qué dedicó varios poemas.
Francisco Giner de los Ríos (1917-1995), poeta sobrino nieto del fundador de la Institución Libre de Enseñanza. Recuerda el “Sinaia” con los versos de Pedro Garfias y cita a su esposa Margarita, a León Felipe, José Gaos, Juan Rejano, etc. En: “II Primeros tiempos de México (algunos recuerdos personales)”. De: Litoral n. 172-173, Abril de 1987.
Alfonso Reyes (1889-1959). Todo un polígrafo regiomontano. Figura clave del pensamiento y las letras mexicanas, de la política y vida social de México en el siglo XX. Muy relacionado con la Institución Libre de Enseñanza durante sus años de estancia en Madrid. Fundó la Casa de España en México que sería con el tiempo El Colegio de México. Auténtico mecenas de los españoles del exilio.[4] Todos sus biógrafos coinciden, en que a los tres años de edad, es decir entre 1904 y 1905, la familia de Garfias ya residía en Osuna (Sevilla). Pedro Garfias sale por primera vez de Andalucía en 1918. Se traslada en ese año de Sevilla a Madrid para proseguir sus estudios de Derecho. En Madrid, comienza a publicar sus primeros poemas en la revista Los Quijotes, y en 1922 funda la revista Horizonte. Aunque se sentía andaluz, no dejó de reconocer sus raíces en “Versos Castellanos”:
[…] Nací en tierra castellana. ¡Fértil tierra de Castilla! / ¡Tierra seca, dura y fiel / que regada ha sido un día por la sangre sin mancilla / de ese mismo, que hoy se humilla / y las riega con sus lágrimas de hiel! […]
- Su vida de juglar ambulante, es de Francisco Moreno Gómez, en la Introducción del libro. Garfias, Pedro (1996). Op. cit. p. 76.
- “español transterrado”, fue una expresión que acuñó para los intelectuales españoles del exilio José Gaos (1900-1969), filósofo asturiano transterrado por la Guerra Civil. Fue Comisario General de España en la Exposición Internacional de París de 1937, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.[5] El poeta vivió sus últimos cuatro meses entre el Cosmos (la librería de Alfredo Gracia), La Reforma (cantina de Monterrey donde tenía su tertulia y desahogo) y la pensión de Garza Nieto. Así lo describe su biógrafo Francisco Moreno Gómez en la Op. cit p. 71-72.
[6] Otras referencias sobre Ricardo Flores Magón y el Magonismo, reivindicado hoy por el Movimiento Zapatista de Chiapas.
[7] Cervantes Saavedra, Miguel de (2002). El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Prólogo y esquema biográfico por Américo Castro. México: Porrúa.
[8] Castro, Américo (1965). “Capítulo VIII. En busca de un mejor orden social: anhelos y realidades. Anarquismo”. En: La realidad histórica de España. México: Porrúa. p. 276-325.
[9] Acepción de Al-Andalus de: Maíllo Salgado, Felipe (1996). Vocabulario de historia árabe e islámica. Madrid: Akal. p. 36.
[10] Ya había leído dos años antes el artículo de Juan Goytisolo: “Las novelas de España”. En: Babelia, ELPAÍS, 27 de julio de 2002. Texto que constituía la introducción del autor a las obras del historiador Américo Castro y base de las ponencias que expuso en los encuentros internacionales celebrados en diversas Universidades, entre ellas la del año 2002 en la Cátedra Alfonso Reyes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Una selección de las ponencias se encuentran recogidas en: Subirats, Eduardo (coord.) (2003). Américo Castro y la revisión de la memoria. El Islam en España. Madrid: Libertarias/Prodhufi. El primer ensayo del libro es: “Américo Castro en la España actual”, por Juan Goytisolo.
[11] Citado por su biógrafo Francisco Moreno Gómez en Garfias, Pedro (1996). Op. cit p. 78.
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