Lo más digno a destacar de Naguib Mahfuz[1] no es que le concedieran el Nobel de Literatura en 1988. La literatura árabe contemporánea puede alardear de contar con al menos una decena de escritores vivos tan loables como él.

La vida y obra del escritor cairota ha sido ejemplarmente creadora. Nada idealista, pero con una fe inquebrantable en el ser humano, al margen y por encima de las escalas de valores. Los parámetros que han condicionado su pensamiento, entiendo que son universalmente irrenunciables e ineludibles para construir y hacer creíble la convivencia humana.

Naguib Mahfuz no añoró el esplendor de la dinastía mameluca, pero ha sido un guerrero de la libertad, de la justicia, de la paz, fiel a la estirpe de aquellos esclavos que fieramente lucharon por su libertad y rigieron el destino de Egipto durante más de 250 años. Hoy, tras conocer su fallecimiento, he vuelto a leer en la Autobiografía (Ta’rif) de Ibn Jaldún, la imagen de El Cairo de entonces, al cual arribó el 6 de enero de 1382 y en donde reposan sus restos:


«entré a la metrópoli del universo, vergel del mundo, hormiguero de la especie humana, pórtico del islamismo, trono de la realeza, urbe embellecida con castillos y palacios, ornamentada con conventos de derviches y colegios, iluminada por plenilunios y constelaciones de la erudición. Sobre cada borde del Nilo se extendía un paraíso; la corriente de sus aguas reemplazaba, para los habitantes, a las aguas del cielo, en tanto los frutos y bienes de la tierra les rendían pleitesía. Crucé las calles de esta urbe pletóricas de gente y sus mercados rebosantes de todas las delicias de la vida. No quisiéramos parar de hablar de una ciudad que desplegaba tantos recursos y ofrecía tantas pruebas de la civilización más añeja. […] Poco después de mi llegada, una muchedumbre de estudiantes vino a rogarme que les diera clases. A pesar de mi limitado saber me precisaron a consentir en su deseo y comencé a dar un curso en el Djamii-al-Azhar [la Gran Mezquita Al-Azhar que data del año 988, como madraza fue la primera universidad de Egipto]».
[2]

Naguib Mahfuz ha sido un digno continuador de la saga de pensadores y escritores árabes que han sabido mantener en el seno de su sociedad un debate crítico sin abdicar de sus creencias musulmanas, que han apoyado el diálogo de civilizaciones.


 NOTAS:


[1] Mahfuz, Naguib (El Cairo, 1911-2006). De su vasta bibliografía quiero reseñarles, de ficción: El callejón de los milagros y la Trilogía de El Cairo (compuesta por los títulos: Entre dos palacios, Palacio del deseo y La azucarera) y como obra singular – no de ficción – que les sorprenderá: Diálogos del atardecer.

[2] Ibn Jaldún (1997). Introducción a la Historia Universal (Al-Muqaddimah). Trabulse, Elías (estudio preliminar, revisión y apéndices). Feres, Juan (traducción). México: Fondo de Cultura Económica, p. 75-76.

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