Lectura, el libro y las bibliotecas. Ley del canon por préstamo bibliotecario.
Historia cultural, Pensamiento crítico, Principal Junio 25th, 2007Publicada ya en el BOE la Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas, incluyendo el «canon por préstamo bibliotecario», contra lo que no se ha dejado de luchar desde hace años. La ley contiene consideraciones, definiciones, aspiraciones positivas y disposiciones u otros aspectos negativos. Más que nada se desaprovecha una oportunidad histórica para hacer una regulación modélica, una apuesta decidida a favor de los usuarios y profesionales del libro y las bibliotecas en España, de los lectores españoles.
Al igual que se regula el “precio fijo del libro y sus exclusiones” y se recurre a las “disposiciones adicionales y/o finales” para fijar la “remuneración a los autores por los préstamos que se realicen de sus obras” o “pago por préstamo bibliotecario”, igualmente se podía haber acudido a las susodichas disposiciones para legislar con igual apremio una atención preferencial, aunque fuera transitoriamente, adquiriendo compromisos presupuestarios, prefijando mayores dotaciones en recursos humanos, técnicos y financieros a los centros implicados en la promoción de la lectura y el desarrollo cultural de la ciudadanía, especialmente de las bibliotecas.
Sí la lectura es un instrumento para la socialización, las leyes son herramientas básicas para ir acomondando y permitiendo las precisas transformaciones sociales. Y la ciudadanía sólo entiende los objetivos cuando cuenta con medios y recursos para obtenerlos. Cuando se quiere, se acude a las citadas “disposiciones” para articular inversiones u otorgar cesiones compensatorias, como en el caso del Estatut d’autonomia de Catalunya-2006, para hacer creíbles las leyes o hacer posibles los pactos.
Ésta y otras muchas ocasiones perdidas, ya reiterativas, promueven el desencanto. Ya acumulativas, propician la desconfianza de los ciudadanos hacia los poderes y sus gestores. Favorecen el incremento del universo «contra-democrático»[1].
No caben lamentaciones. Dijo Stefan Zweig: «en la historia, como en la vida del hombre, el lamentarse no devuelve una ocasión perdida. En miles de años no se repone lo que se pierde en una sola hora»[2]. ¡Al carajo, hay que rebelarse!
NOTAS:
[1] Imprescindible para comprender la problemática adaptativa de la democracia al nuevo siglo: Rosanvallon, Pierre (2006). La contre-démocratie. La politique à l’âge de la défiance. Paris : Seuil. 346 p.
[2] Zweig, Stefan (2002). Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas. Barcelona: Acantilado. p. 66.
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