Vengo desde hace una semana reinando en la idea de continuar hablándoles sobre el factible “diálogo de civilizaciones”. Para decirles toda la verdad, más bien, desde hace casi un mes tras la lectura del artículo de Arturo Pérez Reverte en el Semanal de ABC del pasado 19 de febrero. Según iba terminando de leerlo, mis criterios se debatían entre el compartir muchas de sus afirmaciones -nada gratuitas- y cierto resquemor suscitado por sentir el deseo de revelarme contra su consigna de firmeza y claridad: Occidente es débil e inmoral, y lo vamos a reventar con sus propias contradicciones. Frente a eso, la única táctica defensiva, siempre y cuando uno quiera defenderse, es la firmeza y las cosas claras.
En aras a la verdad, del propósito de clarificarnos, sostengo con Hobson que el mito eurocéntrico de occidente -la cristiandad y el occidente primordial- se inventó y perduró en el tiempo mediante la invención de la «amenaza musulmana». Al día de hoy, se demanda la conveniencia del DIÁLOGO, no sólo entre culturas y pueblos. Entre las personas y en el seno de la sociedad. Nuestra sociedad -la clase política, sobre todo- debería pararse a reflexionar sobre sí misma y por la notoria precariedad de diálogo en sus distintos ámbitos. Recapacitar en si es más rentable seguir exasperándonos, animando la competencia en todo, la rivalidad con todos, como fórmulas para la supervivencia, perpetuando la ley del más fuerte. Recordé que hace tiempo había leído un magistral artículo del profesor Laín Entralgo sobre los diversos tipos y condiciones para el diálogo, la alternada comunicación verbal del sentir y el pensar, puede ser cosas muy distintas entre sí, en el cual enfatiza que una comunidad humana que no acepte como principio constitutivo la diversidad libremente expresada de quienes la componen, será desde el punto de vista político —quede aparte la consideración de otras posibles formas de vida— una comunidad enferma. Me puse manos a la obra, dar con él, presumía que se encontraba en un número ya bastante antiguo de la «Revista de Occidente». Hasta anoche, no logré un resultado satisfactorio -consecuencia de no tener debidamente catalogada la biblioteca y resto de documentación personal- , y creo que valió la pena el esfuerzo. Juzguen ustedes. He aprovechado la ocasión para hacerles partícipes de mi suerte, y pueden disfrutar con algunos de los artículos del PRIMER NÚMERO DE LA SEGUNDA ÉPOCA DE PUBLICACIÓN DE LA «REVISTA DE OCCIDENTE» que se inició en abril de 1963.
En esta comunidad enferma, no debemos agudizar las contradicciones, so pena de adoptar como conducta social la actitud del avestruz. De ser así, qué futuro le espera a nuestro objetivo del “bien común”. Por ello, cada vez me encuentro más convencido, que nos hace falta más comunicación y asimilación de ideas en esta “sociedad informacional”, justo sobra demasiada información estéril y se adolece de saber. La pasión por saber que es fruto de la vital curiosidad que el individuo de nervios alerta siente por el vasto germinar de la vida en torno y es el deseo de vivir cara a cara con la honda realidad contemporánea.
Esta pretende ser una insignificante contribución personal al merecido homenaje que se rinde al maestro Francisco Ayala, que hoy cumple 100 años.

Tal como citábamos en el último post-it. de este weblog: Pérez-Reverte, Arturo. “Patente de corso. Por qué van a ganar los malos”. El Semanal ABC, 19 de febrero de 2006, p. 8.

Hobson, John M. (2006). Los orígenes orientales de la Civilización de Occidente. Barcelona: Crítica, p. 146-165.

Laín Entralgo, Pedro. “Notas: Sobre el diálogo y sus condiciones”. Revista de Occidente, año 1, 2ª ép. (abril 1963), nº 1, p. 101-105.Véase en {Materiales}.

Véase: ¿Es necesaria la Utopía? Al menos es bella*.

Terminología que se debe al profesor: Castells, Manuel (2001). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Madrid: Alianza, 3 v.

Véase: Pasión por saber

Ortega y Gasset, José. “Propósitos”. Revista de Occidente, año 1, 1ª ép. (julio de 1923) nº 1. Tomado de Ortega Spottorno, José. “Propósitos”. Revista de Occidente, año 1, 2ª ép. (abril 1963), nº 1, p. 1-4.Véase en {Materiales}.

Les invito a leer de Ayala, Francisco. “Función social de la literatura”. Revista de Occidente, año 2, 2ª ép. (enero 1964), nº 10, p. 97-107. Véase en {Materiales}.
También pueden acudir a la SOCIEDAD ESTATAL DE CONMEMORACIONES CULTURALES para estar al corriente del homenaje que se tributa al académico por su centenario.

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