Diarismo
Escrituras del «yo», Principal Abril 21st, 2008Antes de proseguir con la tercera entrega de Iberia. El fado y Miguel Torga, entiendo necesario dedicar un apartado al Diarismo, que servirá para centrar en su contexto la exposición que más adelante se hará sobre la “Poética de Miguel Torga”. Además, como inferencia, conecta con el artículo de Recuperación de lo cotidiano o resplandor de la memoria.
Inicialmente afirmar que el género memorialístico o la «escritura del yo»[1]abarca a las confesiones (forma del deseo de donación del yo o la necesidad de ser perdonado, bien por Dios, por la humanidad o por el propio individuo), autobiografías (centradas en la vida personal fundamentalmente), memorias (donde los contextos adquieren más relevancia que lo individual), cartas o epistolarios (comunicación personal y a distancia con un destinatario concreto), auto-retratos (relatos de vida), relatos autobiográficos de ficción (novelas y relatos personales), poemas (poemarios) autobiográficos, autobiografías dialogadas (entrevistas y conversaciones con los autores), ensayos autobiográficos, libros de viajes (ta’rîj tan notorios de la literatura árabe), crónicas, daguerrotipos o estampas,…y los diarios[2].
Todas ellas son expresiones de la memoria. La memoria las subtiende. Una memoria que no es historia. Se tendrá ocasión de tratar las diversas taxonomías de la memoria, dado que en los últimos años hemos asistido a un inusitado interés por la memoria humana[3], desde distintos campos (Antropología, Archivística, Bibliología, Filosofía, Historia, Lingüística, Literatura, Política, Psicología, Sociología, etc.) hasta el punto de contribuir al surgimiento de una nueva disciplina: Neurociencia Cognitiva.
Principalmente se contemplarán los enfoques científicos, por ahora, quedémonos con la idea de que toda la «escritura del yo» utiliza los recuerdos autobiográficos como un tipo de información episódica. Es a través de los recuerdos autobiográficos como percibimos nuestro yo[4]. «La memoria autobiográfica es pasado presente»[5].
En los diarios la historia es la experiencia del sujeto. La historia son el conjunto de sucesos, ordenados cronológicamente, vividos e interpretados por un sujeto que es a la vez espectador y testigo. Un sujeto que adquiere en sí mismo un doble papel: protagonista-relatante. Con un plan, «intentar apresar en sus páginas el paso del tiempo y el poso que éste va dejando en el escritor del diario»[6], el diarista desarrolla dos acciones: actuar y narrar. En inglés es fácil distinguir entre story (narración que tiene un principio y un fin) e history, narración [story] que tiene muchos comienzos pero ningún fin[7].
Hannah Arendt nos hacía un notable favor, porque de esa manera tan simple distinguía el discurso histórico del literario. La Historia es ilimitada, mientras que las historias se encuentran autolimitadas por su/s autor/es e insertas necesariamente en la Historia. Pero, justo así se complica el tema, ello nos remite a otra distinción que será precisa considerar: las fronteras de la ficción; que va más allá de la simple contraposición entre lo real y lo imaginario.
El debate literatura/realidad como dos esferas contrapuestas, ya muy estudiado, está superado desde que se entiende «La dimensión contrafáctica del lenguaje, la capacidad misma de decir cualquier verdad y cualquier falsedad sin que la estructura lingüística se modifique o pervierta, hace que el lenguaje mismo se encuentre poseído por la ficción»[8].
Coimbra, 3 de mayo de 1950. No hacer trampa en
un Diario es tan difícil como pasar delante de un espejo y
no mirarse. Pero creo que es un esfuerzo necesario éste de
ir anotando la vida diaria con la mayor sinceridad posible,
en un sitio donde nunca pasa nada y en donde sería casi
legítimo inventar y mentir. Es una prueba de humildad que
no tendrá grandes consecuencias, pero que puede ayudar
a determinadas personas a tomar conciencia de la aridez
del desierto en que viven.[9]
A la realidad y la ficción, las demarca una frontera, que como todas es permeable, da igual quien las trate un diarista solitario o un cronista social. Ambos creen que han de fijar el tiempo y la sociedad. Aunque la intimidad fuera inexpresable, «lo cierto es que la historia de la literatura es una lucha contra lo inexpresable, porque es ahí justamente donde ciframos la esperanza de poder llegar a ser algo más felices, en la resolución de ese conflictuoso y conflictivo enigma».[10]
Por ello, la «escritura del yo» resulta fascinante, especialmente los diarios, ya que no es entendible como escritura personal ajena al mundo. El «yo» que siempre se nos cuenta, ese sujeto no existe sin el mundo, se va desvelando en un escenario vital en el que puede y debe optar entre ser o no auténtico.
Este post es una introducción al género de los Diarios que son «una reflexión, en primera persona y enraizada en la cotidianidad, sobre la condición humana y el sentido de la vida»[11]. Dedicada al Diarismo, que «no es una actividad narcisista o vergonzosa [se tocará el tema del narcisismo como máscaras del yo]». «Es un remedio contra el olvido [se hablará de recuerdos y olvidos]». «Es un taller de escritura».
Las anteriores calificaciones sobre los Diarios han sido formuladas por Phillipe Lejeune, cuyos estudios desde 1971 son decisivos para entender el «espacio autobiográfico», que también se abordará. En el siguiente nos situaremos frente al «discurso histórico–discurso literario».
NOTAS:
[1]Tal como destaca mi profesor José Antonio Cordón. En: Blogs [2]. Actualidad y prospectiva de los blog: un apunte circunstancial
[2]Tipología que se ha tomado de los profesores José Romera Castillo y Clara Crabbé Rocha. Sus estudios son bibliografía de obligada referencia para investigar sobre la escritura autobiográfica en España, en el caso del doctor Romera que dirige el Instituto de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías de la UNED y la revista Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. O bien la doctora Rocha para estudiar la literatura autobiográfica en Portugal, catedrática de Literatura portuguesa contemporánea en la Universidade Nova de Lisboa. Hija de Adolfo Correia da Rocha, más conocido por su pseudónimo Miguel Torga, y la lusista belga Andrée Crabbé Rocha. De Clara Rocha pueden leer “A explosão intimista na época contemporânea” [capítulo 1] En: Máscaras de Narciso. Estudos sobre a literatura autobiográfica em Portugal. Coimbra: Livraria Almedina.
[3]Incluida la memoria histórica, ésta que los políticos y falsarios gustan de acomodar a su antojo, que para don Fernando Lázaro Carreter era una de esas locuciones redundantes propias del mal uso del idioma por recurrir a la reduplicación de palabras. Se está extendiendo bastante este defecto con el ánimo de cargar a la lengua con más fuerza expresiva. Véase: Lázaro Carreter, Fernando (1998) El dardo en la palabra. Barcelona: Galaxia Gutemberg [et al]
[4]Ruiz-Vargas, José María (2004) “Claves de la memoria autobiográfica”. En: Fernández Prieto, Celia y Hermosilla Álvarez, Mª Ángeles (eds.) Autobiografía en España: un balance. Actas del congreso Internacional celebrado en la Facultad de Filosofía y letras de Córdoba del 25 al 27 de octubre de 2001. Madrid: Visor Libros. pp. 183-220.
[5]Pozuelo Yvancos, José María (2006) De la autobiografía. Teoría y estilos. Barcelona: Crítica. p. 87: «La memoria autobiográfica es pasado presente. La autobiografía tiene como dominante de su estructura la convocatoria por la escritura de la presencia del pasado. Por ello la actividad escritural autobiográfica no remite nunca al pasado como un todo, como un conjunto, sino a los puntos sucesivos del pasado, a los diferentes presentes, durables, de ese pasado. La forma de la temporalidad autobiográfica es siempre una forma de presencia.»
[6]Alberca, Manuel (2000) La escritura invisible. Testimonios sobre el diario íntimo. Oiartzun (Guipúzcoa): Sendoa. p. 14.
[7]Como sostuvo Hannah Arendt : «los hombres son libres –es decir, algo más que meros poseedores del don de la libertad– mientras actúan, ni antes ni después, porque ser libre y actuar es la misma cosa». En: Arendt, Hannah (2003). Entre el pasado y el futuro. Barcelona: Península. p. 241. Y en relación a las diferencias entre history / story. Véase: Arendt, Hannah (1995). De la historia a la acción. Barcelona: Paidós. p. 41-42
[8]Pozuelo Yvancos, José María (1993) Poética de la ficción. Madrid: Síntesis. p. 12.
[9]Torga, Miguel (1988) Diario (1932-1987). Selección, traducción, índices y notas de Eloísa Álvarez. Madrid: Alianza. p. 147.
[10]Trapiello, Andrés (1998) El escritor de diarios. Historia de un desplazamiento. Barcelona: Península. pp. 143-144.
[11]Freixas, Laura (1996) “Auge del diario ¿íntimo? en España”. En: El diario íntimo. Revista de Occidente, nº 182-183, Madrid: Revista de Occidente. p, 12.Otras referencias bibliográficas:
ABC Cultural (2001) “Cartografía de la memoria” ABC, 20 de octubre de 2001. Dossier del mismo en red [consultado 20 de abril de2008].
Lejeune, Philippe
- (1971) L’autobiographie en France. París: Armand Colin.
- (1975) Le pacte autobiographique. París: Seuil.
- (1986) Moi aussi. París: Seuil.
- (1998) Pour l’autobiographie. París: Seuil.Rocha, Clara
- (1992) Máscaras de Narciso. Estudos sobre a literatura autobiográfica em Portugal. Coimbra: Livraria Almedina.
- (1977) O espaço autobiográfico em Miguel Torga. Coimbra: Livraria Almedina.Romera, José; Yllera, Alicia, García-Page, Mario y Calvet, Rosa (eds.) (1993) Escritura autobiográfica. Actas del II Seminario Internacional del Instituto de Semiótica Literaria y Teatral. Madrid, UNED, 1-3 de julio, 1992. Madrid: Visor Libros.
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