Se ha procurado semana tras semana incorporar en la { HEMEROTECA } «se escribió hace 30 años = 1976….», artículos de publicaciones periódicas propias, que manifestaran lo más notorio de un año clave para entender nuestra historia reciente: 1976. Al final del año, como bien reflejaba Ramon con un angelito de sus viñetas: En Navidad todos a casa.

Hoy, tras treinta años, podemos recapitular en una frase: con Franco y contra Franco no vivíamos mejor. Supuso un gran esfuerzo, salir de aquel Camiño, camiño longo, / camiño da miña vida, / escuro e triste de noite, / e triste e escuro de día… expresado por el poeta Ramón Cabanillas, del cual en aquél año se celebró el centenario de su nacimiento.

Algunos de mis declarados propósitos para este 2006 se quedaron en dique seco, como algún que otro anhelo. Por ejemplo, a raíz de sus notables efemérides, tal hice con Giovanni Papini (1881-1956), escritor auténtico o con Ibn Jaldún en Autobiografía de un radical, hubiera querido escribir algo sobre Luchino Visconti, recordar en este weblog a D. Pío Baroja, a Hannah Arendt[1] y al mítico George Brassens[2] que tanto influyó en los cantautores españoles, especialmente en la nova cançó.

El año se nos va dejándonos una estela zozobrante, por su notoria mediocridad en muchos aspectos vitales, de la creación y del comportamiento humano. Aumentan las desigualdades y permanecen las crueldades entre los hombres. La injusticia y la indecencia campean por doquier: “Estamos dejando morir a toda una generación en África”[3] o “Más del 80% de los 2.000 millones de niños del mundo sufre castigos físicos”[4]. Hasta la caridad se ha convertido en un negocio, pues aporta réditos considerables a los "filantroemprendedores"[5] (deportistas, actores, tecnócratas, neomultimillonarios, etc.).

No obstante, y a pesar de que nos sigan mordiendo los mismos perros infames[6], de siempre, afortunadamente la condición humana se supera e irradia energías que mantienen la creencia y esperanza de un nuevo hombre y un mundo mejor. No podemos volvernos de espaldas ante la realidad y dar por perdido totalmente el sentido de comunidad. Para seguir construyendo un mundo con mayor libertad se necesita erradicar los conflictos que obstaculizan la convivencia pacífica y acometer «la pobreza como unos de los retos más espinosos para los derechos humanos de nuestra época»[7]. Es trascendental educar en valores comunitarios y no sólo para el progreso y el gozo personal.

La esperanza es mi modo de vida. Puntualmente, hubiera deseado poder detenerlo todo y dejar aquí constancia de los alegres sobresaltos, compartir con ustedes esos momentos fugaces en los que determinados acontecimientos te embriagan de entusiasmo.

Centrándonos en el campo cultural, muchos eventos merecen destacarse. Algunos de ellos, que ahora se me vienen estrepitosamente al pensamiento, son:
La nueva edición del Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias Horozco. Tal como reza su portada: «Edición integral e ilustrada de Ignacio Arellano y Rafael Zafra». Publicada gracias a la colaboración editorial de la Universidad de Navarra, Iberoamericana / Vervuert y la Real Academia Española.
Los variados actos para conmemorar el VI centenario de la muerte de Ibn Jaldún que han contribuido a contrarrestar la incontenible tendencia de neoislamofobia creciente[8].
La esperada y merecida concesión del premio Nobel de literatura al escritor turco Orhan Pamuk.
El controvertido – por ya sabido –, pero no por ello menos justo, último otorgamiento del premio Miguel de Cervantes al escritor leonés Antonio Gamoneda, que acoge la noticia de la concesión el mismo día que se encuentra en Madrid[9] recibiendo el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

De Antonio Gamoneda se ha dicho ya casi todo y muy recientemente claro está. Sin ser de mis poetas preferidos, destacaría de él sobre todo su autenticidad, humildad e independencia. Esta última cualidad de autonomía creativa ha supuesto que algunos críticos hayan calificado su obra de inclasificable. Sin embargo, entiendo que toda su poesía es puro pensamiento, como diría José Ángel Valente un pensar poético[10].

La relación intensa y perseverante entre pensamiento y poesía, es la que el propio autor sostiene cuando manifiesta que «la poesía no es literatura. […] La poesía no es ficción sino parte de la vida, de nuestra propia vida. […] En poesía, ustedes se dan cuenta, con frecuencia se trata de nuestro sufrimiento y de nuestro placer, de nuestra causa existencial. Por la poesía convertimos nuestro sufrimiento en placer. La poesía es una realidad y una conducta, y no es, necesariamente, una representación, un ornamento o una actividad informativa»[11].


«Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi
vida.
Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz
sobre las ropas húmedas. Los espejos están vacíos y en
los platos ciega la soledad.
Ah la pureza de los cuchillos abandonados».
[12]


«El otoño se expresa como pájaros invisibles. ¿Qué harías tú si tu
memoria estuviera llena de olvido, qué harías tú en un
país al que no querías llegar?
Pesan las máscaras de la pureza, pesan los paños sobre las formas
de la patria».
[13]

Gamoneda ha vivido casi de incógnito, en cambio en muchos de sus poemas[14] se percibe un insistente compromiso por la libertad, sentimientos de conspiración y sublevación, nada desconocidos para la gran mayoría de los españoles que hemos sufrido el franquismo.

Debemos, sin ánimo alguno de etiquetar y aunque él reniegue de ello, inscribir a Gamoneda entre los ilustres autores de la Generación de la Postguerra o de los 50, en compañía de Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Ángel González, Claudio Rodríguez, Carlos Sahagún y de otros muchos, algunos ya fallecidos que siguen muy vivos, como José Hierro, Jaime Gil de Biedma, Eladio Cabañero, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Carlos Barral, etc.

Orhan Pamuk es el primer escritor turco que recibe el Nobel[15]. Señala su traductor al español, Rafael Carpintero, que es la cualidad más universal de su obra: «la estupefacción eterna del hombre ante el cambio, de la necesidad de agarrarse al pasado para que no nos atropelle el futuro»[16]. Su amargura y melancolía[17]. Su inequívoca defensa del librepensamiento y del diálogo entre civilizaciones[18]. Todos ellos son rasgos nucleares de su bibliografía que nos recuerda la obra de Naguib Mahfuz, fallecido el pasado 30 de agosto. Puede que no sea infundada la crítica de oportunismo político, que viene siendo una pauta reiterante, casi vocacional de la Academia Sueca a la hora de elegir a sus premiados, pero está fuera de toda duda la calidad de su literatura[19]:


31 Me llamo Rojo
«… Puedo oír vuestra pregunta: ¿En qué consiste ser un color?
El color es el tacto del ojo, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad. Como desde hace decenas de miles de años he estado escuchando lo que hablaban las almas, como si fuera el susurro del viento, de libro en libro y de objeto en objeto, puedo afirmar que mi caricia se parece a la de los ángeles. Parte de mí llama a vuestros ojos desde aquí, ésa es mi parte seria; la otra se vuelve alada en el aire con vuestras miradas, ésa es mi parte ligera.
¡Qué feliz estoy de ser el rojo! Soy fogoso y fuerte; sé que llamo la atención y que no podéis resistiros a mí.
No me oculto: para mí el refinamiento no se manifiesta a través de la debilidad o de la falta de fuerza, sino a través de la decisión y la voluntad. Me expongo abiertamente. No temo a los demás colores, ni a las sombras, ni a la multitud, ni a la soledad. ¡Qué hermoso es llenar con mi fuego triunfante una superficie que me está esperando! Allí donde me extiendo, brillan los ojos, se refuerzan las pasiones, se elevan las cejas y se aceleran los corazones. Miradme: ¡qué hermoso es vivir! Contempladme: ¡qué bello es ver! Vivir es ver. Aparezco en cualquier parte. La vida comienza conmigo, todo regresa a mí, creedme»
[20].


«la manera en que escribo mis novelas, es siempre buscando lo que hay en lo más profundo del ser humano e intentando sacar eso a la superficie, para demostrar que todos somos iguales unos a otros. Sí, es verdad, pertenecemos a comunidades diferentes y a veces enfrentadas, la comunidad de la mezquita o del partido político que sea, pero más allá de eso todos somos muy semejantes. Y para poder sacar esa esencia común a la superficie, hay que escribir más allá de las ideas comunitarias, hay que escribir libre de ellas, desde el sentido básico y universal de lo humano. Y hacer esto no es muy común. De ahí la soledad del escritor, no porque seas un individuo especial y único, sino porque tienes que esforzarte en escribir desde fuera de las miradas limitadoras de las diversas ideologías comunitarias»
[21].

La última edición del Tesoro de la lengua castellana o española de 1611 equivale a un macroacontecimiento. Fiel reflejo del ingente esfuerzo de sus hacedores que han logrado que los lectores, los usuarios de la lengua española, podamos disfrutar del conjunto de la obra de el primer gran tesorero del idioma [que en España] fue Sebastián de Covarrubias[22].

Feliz Año Nuevo.

 

 


 NOTAS:


[1] Puede consultarse en Babelia, EL PAÍS, 14 de octubre de 2006. p.13-14:
- Moreno Claros, Luis Fernando. “La filósofa enamorada”.
- Vallespín, Fernando. “Un siglo en pensamientos”.

[2] El pasado 29 de octubre hacían 25 años sin Georges Brassens: un artista librepensador, libertario, inconformista, nada academicista. Para el rapero Joey Starr: «Brassens, como Moustaki y otros, siempre me ha parecido auténtico».


[3] Pérez Gil, Lila. “Estamos dejando morir a toda una generación en África” [Entrevista a Rafael Vilasanjuán, director de Médicos sin Fronteras de España]. EL PAÍS, lunes 25 de septiembre de 2006. p. 32


[4] Benito, Emilio de. “El derecho de los menores. Más del 80% de los 2.000 millones de niños del mundo sufre castigos físicos”. EL PAÍS, viernes 13 de octubre de 2006. p. 31


[5] De: Strom, Stephanie. “Los ‘filantroemprendedores’ combinan ganancias con caridad”. THE NEW YORK TIMES [edición española suplemento de EL PAÍS], jueves 30 de noviembre de 2006. p. 7.

[6] De: Pérez-Reverte, Arturo. “Patente de corso. Nuestros nuevos amos”. XL SEMANAL [suplemento semanal de ABC], domingo 3 de diciembre de 2006. p. 8.

[7] Arbour, Louise. “Los derechos humanos y la pobreza”. EL PAÍS, sábado 9 de diciembre de 2006. p. 13.

[8] De: Martínez Montávez, Pedro. “¿Dónde ponemos Al Andalus?”. EL MUNDO, martes 17 de octubre de 2006. p. 4-5.

[9] Domínguez León, Rosa. “Gamoneda comparte la alegría del Premio Reina Sofía con la concesión del Cervantes” [crónica]. LA GACETA regional de Salamanca, viernes 1 de diciembre de 2006. p. 14-15.

[10] Leer: Valente, José Ángel (2004). La experiencia abisal. Barcelona: Círculo de Lectores – Galaxia Gutenberg.

[11] Gamoneda, Antonio (2004). La voz de Antonio Gamoneda. Poesía en la Residencia. Madrid: Publicaciones de la Residencia de Estudiantes. p. 15.

[12] Gamoneda, Antonio (1992). Libro del frío. Madrid: Siruela. p. 83.

[13] Gamoneda, Antonio (2003). Descripción de la mentira. Madrid: Abada. p. 40.

[14] Leer el poema "Sublevación". En: Gamoneda, Antonio (2002). Antología poética. Edición de Prieto de Paula, Luis. León: Edilesa. p. 61-63.

[15] Artículos de prensa inmediatamente publicados tras la concesión del premio:
- En ABC
- En EL MUNDO
- En EL PAÍS.

[16] Carpintero Ortega, Rafael. “La eterna estupefacción del hombre”. EL PAÍS, viernes 13 de octubre de 2006. p. 39.

[17] Cruz, Juan. “Orhan Pamuk. La melancolía es la fuente del entusiasmo” [entrevista]. EL PAÍS, domingo 24 de diciembre de 2006. p. 16-18.

[18] Fisher, Ian. “Zancadillas a la libertad de expresión turca”. THE NEW YORK TIMES [edición española suplemento de EL PAÍS], jueves 19 de octubre de 2006. p. 7. Y otros artículos sobre el peligroso oficio de escribir en Turquía.

[19] Pamuk, Orhan. “La captura del conquistador”. EL PAÍS, domingo 15 de octubre de 2006. p. 40-41.

[20] Pamuk, Orhan (2004). Me llamo Rojo. Madrid: Suma de Letras. p. 313-314

[21] Montero, Rosa. “Orhan Pamuk. Entre Oriente y Occidente” [entrevista]. EL PAÍS semanal, 24 de septiembre de 2006. p. 12-19.

[22] Tal como indica su prefacio: «Esta edición integral e ilustrada incluye por primera vez todos los testimonios de Covarrubias, el Tesoro y el Suplemento. Por primera vez, pues, se puede manejar todo el conjunto, según hubiera querido su autor». En su prólogo segundo Dominique Reyre define que un diccionario antiguo es un «museo de la palabra» y concluye en que en España, el primer gran tesorero del idioma fue Sebastián de Covarrubias. El objetivo de los investigadores.

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