Ayer el Congreso de los Diputados de España, quizá por los efectos del solsticio de verano, aprueba declarar “2006, año de la memoria histórica”. Una Ley con un único artículo en el que se hace dicha declaración, reconociendo que el precedente del actual estado de derecho fue nuestra malograda República. Todavía, ya desconozco el atraso, miles de víctimas de la guerra civil y el franquismo, esperan que el Gobierno remita a las Cortes la Ley de Memoria Histórica. Esto no es nada, o “el pueblo aún no está preparado”, ayer el protagonismo del esfuerzo legislativo español quedaba eclipsado por la despedida política del president de la Generalitat de Catalunya. Eso sí, hoy sabemos que seguramente se lleve consigo una ridícula sanción por haber despreciado la vigente ley electoral tras solicitar la participación en una consulta ciudadana. Y el reclamo no sirvió para evitar el tremendo varapalo recibido. Un 50,59 % de los electores no quisieron votar, un 2,62 % acudió para votar en blanco: 136.061, casi tantos como ciudadanos tiene censados Salamanca (España); un 10,16 % se inclinó por el No y un 36,19 % de los catalanes aprobaron con su Sí: el projecte d’Esatut d’autonomia de Catalunya.
Mal camino llevo, me encuentro en la acera de enfrente de los “políticamente correctos”, sembrando la duda y la discordia, me tacharan de resabiado ahora, ya que desde hace tiempo sospecho, me colgaron la etiqueta de “este no es de los nuestros”. Pero llega una brisa de aire fresco y no en sobre cerrado[1]: el Manifiesto Ciudadanos de Europa. Lo suscribo y recomiendo, no por adepto a la nación europea, por adicto a la Europa patria común y universal de hombres libres que admiran la diversidad cultural, que desean convivir en sociedad, defendiendo la democracia y la tolerancia.

[1] Véase la brisa es la confidencia del viento. En: Trapiello, Andrés (2006). El arca de las palabras. Sevilla: Fundación José Manuel Lara, p.111. Para refrescarme abro este arcón todos los días leyendo unas pocas de páginas, una práctica siempre saludable, ciertamente estimulante para combatir este estío decadente.

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