El pacto autobiográfico. Las marcas pronominales o partículas deícticas

Escrito por José María Vivancos en Mayo 15th, 2008

Durante tiempo se ha visto como rasgo importante del texto autobiográfico el que se encuentre escrito en primera persona – escribo yo - con la intención de dar más verosimilitud al texto (narración autodiegética), mientras de la biografía clásica que esté escrita en tercera persona gramatical (heterodiegética)[1], haciendo gala de su carácter científico. Hoy se sigue enseñando en las aulas universitarias la conveniencia de no personalizar los escritos o documentos, tendiéndose a utilizar el impersonal (“se analiza”, “se concluye”, “se observa”, etc.). Y en muchas ocasiones «la reflexividad es un instrumento necesario para presentar el yo en la vida cotidiana»[2].

Este argumento de los caracteres de la voz narrativa no es erróneo, pero como se verá es claramente insuficiente para clasificar la escritura del yo. Del análisis de los propios textos a lo largo de la historia literaria, se extraen numerosos testimonios – narrativa homodiegética – de que el narrador, registrado en primera persona, acude en el discurso a relatar episodios biográficos de un personaje principal distinto a él. También ocurre que dándose la identidad del narrador y del personaje principal, el narrador no usa la primera persona gramatical y acude a la tercera persona, incluso al “tu” y a combinar las formas nominales, distintos procedimientos para dar la sensación de objetividad y distanciamiento púdico/irónico o causar efectos de desdoblamiento de personalidad[3]. Continuar leyendo »

Iberia. El fado y Miguel Torga. [2] O fado

Escrito por José María Vivancos en Marzo 25th, 2008

Con esas mimbres se construye la Historia como relato pretenciosamente objetivo del pasado[1]. Y éste es mi deseo con estos artículos, modestamente divulgar, alentar y ayudar a navegar a través de la historia. Por ello, no es la primera vez que sostengo en este weblog, de que leer y viajar, son dos actividades necesarias que se complementan para acrecer en el cultivo de nuestra inteligencia y sensibilidad. Ya lo dijo san Agustín de Hipona: «El mundo es un libro, y aquellos que no viajan sólo leen una página.»

Los fados son dictado de la nostalgia, de las experiencias comunes, de la aventura y la ventura humana, del misterio y la magia, del brío y la fuerza. Son la proyección colectiva del pueblo, de sus pasiones y silencios. Como un libro de viajes, los relatos del día a día, en ellos navega la memoria:

Los músicos ciegos, trovadores de la plebe, de un barrio a otro, de aldea en aldea, iban mendigando inseparablemente acompañados de su lazarillo y de su mulo, mediante sus guitarras y sus folhetos de corda (pliegos de cordel)[2], cantando, gustaban de relatar las pasiones diarias de sus coetáneos, pero sobre todo, aquello que excedía la raya de lo cotidiano. Continuar leyendo »

Recuperación de lo cotidiano o resplandor de la memoria

Escrito por José María Vivancos en Febrero 29th, 2008

¿Quién no se ha preguntado alguna vez: qué pinto yo aquí? Cuando tenía veinte años estaba convencido de que se nos medía por el nivel de compromiso que íbamos adquiriendo socialmente. Tras pasar los cincuenta, los años nos demuestran que aquel “compromiso” equivalía a ser emisarios o delegados, más o menos cómplices de las consignas de un partido, movimiento político o líder.

Hace treinta años comencé a leer las primeras memorias de Carlos Barral[1], como otros muchos pensé: que cincuenta años son muchos, si se viven con tanta intensidad y ofrecen la oportunidad de recrearse uno mirándose al espejo. Y es que ¿acaso no es verdad, que cuando nos oímos o vemos por primera vez, en cualquiera de los artilugios tecnológicos que nos rodean, uno no se reconoce? ¿Pero ese soy yo?

En la medida en que la experiencia vital va siendo más intensa y extensa, con menor rigidez se muestra la imagen que preservamos de nosotros mismos e iniciamos a recorrer ese camino que conlleva ir reconociéndonos en los otros. Vamos reconstruyendo la vida, a pesar de los desencantos, y comprendemos que merecemos vivir. Así es el resplandor de la memoria. Continuar leyendo »

Pedro Garfias, poeta

Escrito por José María Vivancos en Agosto 9th, 2007

Ya por estos días hace dos años quise escribir aquí rememorando al poeta Pedro Garfias, tras leer una corta nota de prensa, si acaso de 80 palabras, titulada “El poeta salmantino Pedro Garfias recibe un homenaje en la ciudad mexicana de Monterrey” en el periódico de mayor tirada de Salamanca (España)[1]. Cierta pereza melancólica iba ocasionando posponer, jamás olvidar, la necesaria remembranza del poeta que falleció en la guapa ciudad de Monterrey (México) el 9 de agosto de 1967.
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Ausencia de Dios

Escrito por José María Vivancos en Mayo 26th, 2007

En noviembre de 1949 escribía Vicente Aleixandre a José Antonio Muñoz Rojas poniéndole al corriente de su discurso de ingreso en la Real Academia Española, titulado «Vida del poeta: el amor y la poesía»[1]. Aprovecha también la ocasión para reiterarse en su opinión sobre la dictadura, de sus envites a la cultura: «Aquí la vida sigue igual. El fallo de Adonais promovió gran revuelo. No se premió el mejor libro, de Blas de Otero, por mor de la ortodoxia […] una injusticia de tamaño natural.»[2]
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Agradecer > agraciar

Escrito por José María Vivancos en Abril 21st, 2007

En estos dos años he aprendido bastante de los usuarios de este weblog, tanto de las oportunas recomendaciones que me han transmitido algunos como de la silente intervención de otros muchos. De todo queda huella.

Agradecer es ser grato a los beneficios recibidos y agraciar: dar gracia a las cosas [1]. Continuar leyendo »

Bienaventurados los insumisos

Escrito por José María Vivancos en Marzo 29th, 2007

Desde la antigüedad clásica hasta hoy, en plena crisis postmoderna, la historia humana y de las ideas, se ha debatido entre el sometimiento o la insumisión. Entre el miedo o el valor y la libertad. No entendiéndose la libertad como tópico de la investigación filosófica, ni como razón justificativa de la política, sencillamente como principio inspirador de la acción. Como sostuvo Hannah Arendt: «los hombres son libres –es decir, algo más que meros poseedores del don de la libertad– mientras actúan, ni antes ni después, porque ser libre y actuar es la misma cosa».[1]
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Recordando a Violeta Parra

Escrito por José María Vivancos en Febrero 5th, 2007

Puede resultar enigmático. Cuáles son las claves que explican el suicidio. Violeta Parra, tal día como hoy hace 40 años, se quita la vida. Dicen que se sentía incomprendida. Sólo alguien que amara tanto como ella, podría haber compuesto uno de los poemas y canciones más bellas, tributadas a la vida.
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Despúes de todo…un año

Escrito por José María Vivancos en Diciembre 29th, 2006

Se ha procurado semana tras semana incorporar en la { HEMEROTECA } «se escribió hace 30 años = 1976….», artículos de publicaciones periódicas propias, que manifestaran lo más notorio de un año clave para entender nuestra historia reciente: 1976. Al final del año, como bien reflejaba Ramon con un angelito de sus viñetas: En Navidad todos a casa.

Hoy, tras treinta años, podemos recapitular en una frase: con Franco y contra Franco no vivíamos mejor. Supuso un gran esfuerzo, salir de aquel Camiño, camiño longo, / camiño da miña vida, / escuro e triste de noite, / e triste e escuro de día… expresado por el poeta Ramón Cabanillas, del cual en aquél año se celebró el centenario de su nacimiento.

Algunos de mis declarados propósitos para este 2006 se quedaron en dique seco, como algún que otro anhelo. Por ejemplo, a raíz de sus notables efemérides, tal hice con Giovanni Papini (1881-1956), escritor auténtico o con Ibn Jaldún en Autobiografía de un radical, hubiera querido escribir algo sobre Luchino Visconti, recordar en este weblog a D. Pío Baroja, a Hannah Arendt[1] y al mítico George Brassens[2] que tanto influyó en los cantautores españoles, especialmente en la nova cançó.

El año se nos va dejándonos una estela zozobrante, por su notoria mediocridad en muchos aspectos vitales, de la creación y del comportamiento humano. Aumentan las desigualdades y permanecen las crueldades entre los hombres. La injusticia y la indecencia campean por doquier: “Estamos dejando morir a toda una generación en África”[3] o “Más del 80% de los 2.000 millones de niños del mundo sufre castigos físicos”[4]. Hasta la caridad se ha convertido en un negocio, pues aporta réditos considerables a los "filantroemprendedores"[5] (deportistas, actores, tecnócratas, neomultimillonarios, etc.).

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Frutos de outono.

Escrito por José María Vivancos en Octubre 31st, 2006

Del inmenso y admirable patrimonio natural de la Sierra de las Nieves (Málaga) son (re)conocidos mundialmente el Pinsapo (Abies pinsapo) y la Cabra montés (Capra pyrenaica hispanica). Aunque el pinsapo y el Pinsapar son las estrellas de la sierra desde hace millones de años, llegando a este tiempo del año, tras las primeras lluvias frías, acontecen dos fenómenos sobrecogedores, son de esas maravillas intimidadoras, que si bien suceden anualmente desde antaño, extrañamente sorprenden a los naturalistas y seducen a los poetas:


El amor, como la naturaleza, es para los poetas “surtidor de estrellas”. Y qué es el poeta sino un “sembrador de estrellas”:
…Y era el Amor, como una roja llama…
—Nerviosa mano en la vibrante cuerda
ponía un largo suspirar de oro,
que se trocaba en surtidor de estrellas—.
[…]
Tal vez la mano, en sueños,
del sembrador de estrellas
hizo sonar la música olvidada
como una nota de la lira inmensa,
y la ola humilde a nuestros labios vino
de unas pocas palabras verdaderas. (Antonio Machado:
[1])

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