Escrito por José María Vivancos en Agosto 12th, 2006
Un personaje contradictorio o inmerso en contraposiciones entre su “ego” y su “entorno”: aristócrata y errabundo, creyente y racionalista, juez y diplomático, aventurero y místico, ambicioso y cautivo, intimista y vitalista, vehemente y deprimido.
Ibn Jaldún, andaluz “emigrante”[1] (al-Ándalus es su querencia), ávido lector y escritor[2], con todas sus limitaciones, se anticipó proyectando las condiciones necesarias para el diálogo de las civilizaciones[3]. Porque fue el primero en:
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Etiquetas: Escuela de Salamanca
Escrito por José María Vivancos en Agosto 10th, 2006
La Autobiografía (Ta’rif) de Ibn Jaldún[1] no es compleja y sus aparentes contradicciones no son producto de la modalidad literaria en sí, sino propias del sujeto de la obra, del “ego biográfico”. No es el trasunto de una confección, pero su estilo de encuadrarse, según el análisis propuesto por el profesor Pozuelo Yvancos en su último estudio De la autobiografía, se asemejaría al de nuestro coetáneo Castilla del Pino[2]: «el ejemplo más conspicuo de la autobiografía como testimonio del sujeto sobre sí mismo y sobre su circunstancia histórica»[3]. En este género, como en la mayoría de las creaciones literarias, no existe un modo «canónico, ni un estilo que distinga lo que es propiamente autobiografía de lo que no lo es»[4].
Ibn Jaldún, estaba convencido de que su obra intelectual sobresalía al relato de su vida[5]. El interés pedagógico no es su carrera política, aunque fuera un apasionado político. Mantuvo una perenne curiosidad vital y pretendió dejarnos una especie de guía instructiva de lo que fue su quehacer científico.
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Escrito por José María Vivancos en Julio 14th, 2006
Mi abuela Carmen se sentía cautivada por las vidas de los santos y celebridades históricas o literarias. No fueron de su devoción los beaterios, ni Cristo Rey. Hizo lo indecible para que estudiásemos en los Jesuitas de El Palo (Málaga), afamado por su “educación liberal y crítica”. Los jesuitas me enseñaron a estudiar, entender el arte, comprender la física y atraerme la tecnología. El hermano Palanca -severo maragato-, duro que te pego y a base de dictados, lecturas, redacciones o concursos, nos hizo leer el Quijote de punta a cabo.
Mi abuela fue quien logró apasionarme por la lectura. No sé qué fue de aquella edición de «Platero y yo. Elegía andaluza.» de 1914, con ilustraciones hermosamente sencillas de Fernando Marco. Ya siempre, supe lo que es poesía. Era uno de los libros que conservaba de la biblioteca de su difunto esposo José Sevilla. La biblioteca fue de las pocas cosas que consiguió salvar de la rapiña familiar, acontecida en su cortijo de El Morche (Málaga) tras la sublevación del 18 de julio del 36. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Julio 2nd, 2006
«Vivir desviviéndose», así explicaba Américo Castro la historia de España: hace siglos que viene consistiendo, entre otras muchas cosas, en un anhelo de desvivirse[1]. Recuerdo, cuando estudié preuniversitario en 1970, mi profesora de Historia: Rosa María Valladares, inició el curso con dos curiosas aseveraciones. La primera, antropológicamente hablando, se refería a que la historia de la humanidad se podía resumir en “ritos, mitos y pitos”. Y con respecto a la historia de España, aseguraba que era “imposible conocer el presente desconociendo nuestro antepresente: la España de las «tres culturas» (cristianos, moros y judíos)”. Entonces me resultó tediosa, algo fatigosa la prosa de Américo Castro, ahora retomándola con las fronteras ensanchadas, resulta gratificante compartir su juicio esencial de la historia hispana. Porque es eso, desvivirse al fin de cuentas lo que hacemos, “cruzar fronteras”[2] procurando como ya lo hizo Heródoto[3]: conocer la «tierra ignota»[4]. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Junio 23rd, 2006
Ayer el Congreso de los Diputados de España, quizá por los efectos del solsticio de verano, aprueba declarar “2006, año de la memoria histórica”. Una Ley con un único artículo en el que se hace dicha declaración, reconociendo que el precedente del actual estado de derecho fue nuestra malograda República. Todavía, ya desconozco el atraso, miles de víctimas de la guerra civil y el franquismo, esperan que el Gobierno remita a las Cortes la Ley de Memoria Histórica. Esto no es nada, o “el pueblo aún no está preparado”, ayer el protagonismo del esfuerzo legislativo español quedaba eclipsado por la despedida política del president de la Generalitat de Catalunya. Eso sí, hoy sabemos que seguramente se lleve consigo una ridícula sanción por haber despreciado la vigente ley electoral tras solicitar la participación en una consulta ciudadana. Y el reclamo no sirvió para evitar el tremendo varapalo recibido. Un 50,59 % de los electores no quisieron votar, un 2,62 % acudió para votar en blanco: 136.061, casi tantos como ciudadanos tiene censados Salamanca (España); un 10,16 % se inclinó por el No y un 36,19 % de los catalanes aprobaron con su Sí: el projecte d’Esatut d’autonomia de Catalunya. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Abril 4th, 2006
Interesa inicialmente poner de relieve la contradicción Barbarie / Civilización, no con el objeto de converger con la visión “escolástica” y simplificadora de que el impulso creativo o auge de las civilizaciones responde a la periodización cíclica: “salvajismo-barbarie-civilización”, sino con el objeto de adoptar como acepción principal una apreciación fundamentalmente antropológica -socialmente hablando-, ya que comparto -tal como apuntaba en mi anterior artículo- el doble significado resultado y horizonte[1] Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Marzo 16th, 2006
Vengo desde hace una semana reinando en la idea de continuar hablándoles sobre el factible “diálogo de civilizaciones”. Para decirles toda la verdad, más bien, desde hace casi un mes tras la lectura del artículo de Arturo Pérez Reverte en el Semanal de ABC del pasado 19 de febrero. Según iba terminando de leerlo, mis criterios se debatían entre el compartir muchas de sus afirmaciones -nada gratuitas- y cierto resquemor suscitado por sentir el deseo de revelarme contra su consigna de firmeza y claridad: Occidente es débil e inmoral, y lo vamos a reventar con sus propias contradicciones. Frente a eso, la única táctica defensiva, siempre y cuando uno quiera defenderse, es la firmeza y las cosas claras⑴.
En aras a la verdad, del propósito de clarificarnos, sostengo con Hobson que el mito eurocéntrico de occidente -la cristiandad y el occidente primordial- se inventó y perduró en el tiempo mediante la invención de la «amenaza musulmana»⑵. Al día de hoy, se demanda la conveniencia del DIÁLOGO, no sólo entre culturas y pueblos. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Marzo 11th, 2006
Es tan notoria la diversidad cultural que impera en nuestra cotidianeidad, que sigue ésta siendo una de las características que imprimen carácter al desenvolvimiento socioeconómico y político presente. Europa desde el siglo XIV hasta el XVIII historiza el largo camino hacia la modernidad y la sociabilidad⑴. A partir de ahí ya se puede interpretar el “proceso de civilización” que sigue constituyendo hoy a los inicios del siglo XXI, un ideal -resultado y horizonte⑵- de la humanidad (occidental). Con este criterio, no pretendo hacerme eco de ninguna visión reduccionista de la historia del hombre, cerniéndola al paradigma de la cultura europea⑶. Justo me siento enemigo de todos los reduccionismos⑷ -intelectuales, sociales, nacionales, económicos y políticos- que nos acechan, que procuran empobrecer el pensamiento y abogan por la inmovilización, en contra de todo progreso real. Entiendo necesario distinguir y reconocer la existencia de diversas civilizaciones en nuestro entorno. Y es factible su coexistencia, pero imposible la fusión intercultural⑸, mientras se mantengan concepciones vitales tan contrapuestas. Casi un abismo nos distancia, aunque existan tantos aspectos culturales e históricos que aparentemente nos acerquen. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Enero 28th, 2006
Se empieza a constatar en los medios informativos una corriente muy crítica hacia el comunismo soviético, se habla del «humanismo científico»[1] una nueva concepción que tendrá repercusiones profundas en la reconstrucción ideológica de los partidos comunistas occidentales y en el conjunto de la izquierda europea. Al igual que ya ocurrió a finales del siglo XIX, las últimas décadas del siglo XX se caracterizan por espectaculares convulsiones políticas. Portugal, con la revolución de los claveles -”Revolução dos Cravos”- de 25 de abril de 1974, logra sacudirse la dictadura salazarista, pero con un “futuro indefinido” comienza 1976, como hoy en día[2], parece que los portugueses no encuentran su lugar y siguen inmersos entre la desigualdad estructural y el desaliento general. Decía de Portugal D. Miguel de Unamuno que parece la patria de los amores tristes y la de los grandes naufragios[3]. Con el artículo de Manuel Leguineche: Portugal, al oeste y de Carlos París: Una salida para la educación, retomamos nuestro contacto con los problemas que centraban la atención hace 30 años en la página de {Hemeroteca… se escribió hace 30 años = 1976….}. En la España presente “la enseñanza” representa aún, por desgracia, una realidad absolutamente insatisfactoria. Y es lamentable, lo vigentes que siguen estando las consideraciones del profesor París cuando reclama el protagonismo de una Universidad en constante expansión de lleno, en el seno de una sociedad con una creciente necesidad integradora de ciencia, técnica y humanismo. También, resulta sugerente, ahora que ya nos encontramos en la sociedad del conocimiento, donde la interacción entre ciudad y desarrollo se aprecia configurada por los excedentes de información y una economía globalizada, y por los fenómenos de los desequilibrios y desigualdades, que lejos de desaparecer, se muestran cada vez más agresivos; y observando como el crecimiento de las ciudades es incontrolable y permanente. ¿No es hora de que nos planteemos en serio tener unas ciudades más habitables y ser unos ciudadanos más civilizados? Creo que el artículo de Luis Racionero: La quiebra de la ciudad, no sólo ayuda a cuestionárnoslo. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Enero 18th, 2006
Creo que estas palabras del cantautor Raimon[1] son el mejor homenaje que puedo rendir a una de las publicaciones periódicas que más contribuyeron al restablecimiento de la democracia en nuestro país: TRIUNFO.
Hace ahora 30 años, con el título de “La Respuesta democrática”, reaparecía el semanario en la 2ª semana de enero de 1976 tras cuatro meses de suspensión por un artículo del Dr. José Aumente[2], titulado “¿Estamos preparados para el cambio?”, publicado el 26 de abril de 1975. Aún no había muerto el dictador.
Pueden encontrar digitalizadas 14 páginas de las 80 de aquél número 676 de la revista. Casi ninguno de ellos tenía desperdicio, pero este con el cual iniciamos esta página - sección de {Hemeroteca… se escribió hace 30 años = 1976….}, es ciertamente memorable, todo un ejemplar del “espíritu de Triunfo“[3]. Continuar leyendo »
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