Escrito por José María Vivancos en Julio 3rd, 2007
«El hombre – cada hombre – posee siempre un talante fundamental del que emergen cambiantes estados de ánimo»[1]. Quien se dedique a investigar debe procurar el más adecuado estado de ánimo para enriquecer dicha gimnasia intelectual. Para disponerse a dialogar también se debe adoptar la mejor actitud que pueda facilitar el diálogo. Y así para cualquier quehacer es imprescindible admitir la necesidad de que no se puede encarar sin fuerzas y dominio de uno mismo. No se puede pretender querer y no querer al unísono.
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Escrito por José María Vivancos en Marzo 29th, 2007
Desde la antigüedad clásica hasta hoy, en plena crisis postmoderna, la historia humana y de las ideas, se ha debatido entre el sometimiento o la insumisión. Entre el miedo o el valor y la libertad. No entendiéndose la libertad como tópico de la investigación filosófica, ni como razón justificativa de la política, sencillamente como principio inspirador de la acción. Como sostuvo Hannah Arendt: «los hombres son libres –es decir, algo más que meros poseedores del don de la libertad– mientras actúan, ni antes ni después, porque ser libre y actuar es la misma cosa».[1]
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Escrito por José María Vivancos en Septiembre 1st, 2006
Lo más digno a destacar de Naguib Mahfuz[1] no es que le concedieran el Nobel de Literatura en 1988. La literatura árabe contemporánea puede alardear de contar con al menos una decena de escritores vivos tan loables como él.
La vida y obra del escritor cairota ha sido ejemplarmente creadora. Nada idealista, pero con una fe inquebrantable en el ser humano, al margen y por encima de las escalas de valores. Los parámetros que han condicionado su pensamiento, entiendo que son universalmente irrenunciables e ineludibles para construir y hacer creíble la convivencia humana.
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Escrito por José María Vivancos en Agosto 23rd, 2006
Debo insistir en que Ibn Jaldún, procuró abrir caminos para superar la irracionalidad de las estáticas cosmovisiones, aferradas al pasado y fundamentalistas. Pero fue abocado[1], enmudecido[2], silenciado durante siglos. En Europa no se le conoció hasta el siglo XIX, debido especialmente al hermetismo de su obra, mantenido por los propios árabes[3]. Probablemente, el escenario presente fuese otro distinto, si el ingenio y el ejemplo de muchos no permaneciesen en el anonimato, perversamente ignorados.
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Escrito por José María Vivancos en Agosto 15th, 2006
Intento demostrarles, que Ibn Jaldún sentó las bases para que el pensamiento islámico[1] pudiera traspasar sus “fronteras” y tomase en consideración otras realidades acomodadas fuera de su ámbito lingüístico-religioso-político. Sus esfuerzos, en gran medida estuvieron dirigidos a sugerir pistas cognitivas, esbozar vías de solución para superar los conflictos y obstáculos que se oponen al desarrollo de la “convivencia humana”:
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Escrito por José María Vivancos en Agosto 12th, 2006
Un personaje contradictorio o inmerso en contraposiciones entre su “ego” y su “entorno”: aristócrata y errabundo, creyente y racionalista, juez y diplomático, aventurero y místico, ambicioso y cautivo, intimista y vitalista, vehemente y deprimido.
Ibn Jaldún, andaluz “emigrante”[1] (al-Ándalus es su querencia), ávido lector y escritor[2], con todas sus limitaciones, se anticipó proyectando las condiciones necesarias para el diálogo de las civilizaciones[3]. Porque fue el primero en:
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Escrito por José María Vivancos en Agosto 10th, 2006
La Autobiografía (Ta’rif) de Ibn Jaldún[1] no es compleja y sus aparentes contradicciones no son producto de la modalidad literaria en sí, sino propias del sujeto de la obra, del “ego biográfico”. No es el trasunto de una confección, pero su estilo de encuadrarse, según el análisis propuesto por el profesor Pozuelo Yvancos en su último estudio De la autobiografía, se asemejaría al de nuestro coetáneo Castilla del Pino[2]: «el ejemplo más conspicuo de la autobiografía como testimonio del sujeto sobre sí mismo y sobre su circunstancia histórica»[3]. En este género, como en la mayoría de las creaciones literarias, no existe un modo «canónico, ni un estilo que distinga lo que es propiamente autobiografía de lo que no lo es»[4].
Ibn Jaldún, estaba convencido de que su obra intelectual sobresalía al relato de su vida[5]. El interés pedagógico no es su carrera política, aunque fuera un apasionado político. Mantuvo una perenne curiosidad vital y pretendió dejarnos una especie de guía instructiva de lo que fue su quehacer científico.
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Escrito por José María Vivancos en Abril 4th, 2006
Interesa inicialmente poner de relieve la contradicción Barbarie / Civilización, no con el objeto de converger con la visión “escolástica” y simplificadora de que el impulso creativo o auge de las civilizaciones responde a la periodización cíclica: “salvajismo-barbarie-civilización”, sino con el objeto de adoptar como acepción principal una apreciación fundamentalmente antropológica -socialmente hablando-, ya que comparto -tal como apuntaba en mi anterior artículo- el doble significado resultado y horizonte[1] Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Marzo 11th, 2006
Es tan notoria la diversidad cultural que impera en nuestra cotidianeidad, que sigue ésta siendo una de las características que imprimen carácter al desenvolvimiento socioeconómico y político presente. Europa desde el siglo XIV hasta el XVIII historiza el largo camino hacia la modernidad y la sociabilidad⑴. A partir de ahí ya se puede interpretar el “proceso de civilización” que sigue constituyendo hoy a los inicios del siglo XXI, un ideal -resultado y horizonte⑵- de la humanidad (occidental). Con este criterio, no pretendo hacerme eco de ninguna visión reduccionista de la historia del hombre, cerniéndola al paradigma de la cultura europea⑶. Justo me siento enemigo de todos los reduccionismos⑷ -intelectuales, sociales, nacionales, económicos y políticos- que nos acechan, que procuran empobrecer el pensamiento y abogan por la inmovilización, en contra de todo progreso real. Entiendo necesario distinguir y reconocer la existencia de diversas civilizaciones en nuestro entorno. Y es factible su coexistencia, pero imposible la fusión intercultural⑸, mientras se mantengan concepciones vitales tan contrapuestas. Casi un abismo nos distancia, aunque existan tantos aspectos culturales e históricos que aparentemente nos acerquen. Continuar leyendo »
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Escrito por José María Vivancos en Febrero 25th, 2006
El pasado 30 de diciembre les recomendaba, tras sólo ojearla, la obra “catálogo-estudio”: Memoria de Julio Caro Baroja. Editado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, complemento a la exposición en homenaje al erudito español. Ahora, puedo asegurarles que su lectura es un disfrute -toda una gozada- y resulta fundamental para asimilar el alcance de su vasta obra. Mediante ella, gracias a los profesores Flores Arroyuelo y López Bargados⑴, sabemos que Julio Caro Baroja se acercó ya en 1952 al estudio de la cultura árabe, y de que el conjunto de sus contribuciones al conocimiento de las sociedades nómadas norteafricanas constituyen una joya científica: la obra del gran precursor de la antropología en España brilla con luz propia (López Bargados).
Con igual epíteto calificó a Ibn Jaldún, en su discurso de entrada a la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en el año 1993, el ilustre economista Fabián Estapé: Ibn Jaldún o el Precursor⑵. Con su lectura el año pasado, pude informarme de que en 1955 Julio Caro Baroja había escrito sobre nuestro antepasado andalusí -que ideó en el siglo XIV la economía política-, merced a su apéndice bibliográfico, que pueden consultar. Si importante resulta la lectura del discurso del Dr. Estapé, más aún son claves para entender el pensamiento del genial tunecino, los pequeños pero enjundiosos trabajos de D. Julio, que incluimos en la página de {Materiales}. De Aben Jaldún afirma que: si hubiera vivido en época más moderna que aquella en que vivió hubiera sido objeto de críticas acerbas, pero el tiempo cubre de prestigio a todo en ciertos países. Desde luego, si muchos modernos letrados musulmanes conocieran los juicios de algunos europeos sobre él les produciría gran prevención, y si lo leyeran despacio, les causaría no poca zozobra. Lo considera un antropólogo social, o sea un hombre de ciencia que pretende describir los caracteres sociales de determinado grupo humano, después de llevar a cabo observaciones detalladas dentro de él. Justo los mismos méritos que durante toda su vida y obra se pueden destacar de Caro Baroja, un impertérrito observador crítico de todo lo humano: apertura de espíritu y amplitud de saberes, contrarias a toda especialización al uso⑶. ¿Qué Opinión nos hubiera dado en estos días D. Julio tras la movida de las caricaturas sobre el Profeta o con la Alianza de civilizaciones?⑷ Continuar leyendo »
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