En estos dos años he aprendido bastante de los usuarios de este weblog, tanto de las oportunas recomendaciones que me han transmitido algunos como de la silente intervención de otros muchos. De todo queda huella.

Agradecer es ser grato a los beneficios recibidos y agraciar: dar gracia a las cosas [1].

El compromiso de mejorar no sólo es cuestión de estilo, es sobre todo la fórmula de agradecimiento mejor que conozco. También, al impulsar la accesibilidad estamos favoreciendo la lectura y contribuimos entre todos a que la sociedad se beneficie del conocimiento desarrollado por todos [2].

La intocabilidad e intolerabilidad son cuasisinónimos. El intocable no admite las críticas y el intolerante piensa que él solo posee la solución para cada cuestión. Nada resulta más necesario hoy como combatir dichas tendencias.

En estos dos años se ha puesto especial énfasis en traer a colación en los post del weblog a personajes, personas de carne y hueso, que pese a mantener criterios ideológicos distantes o haber vivido experiencias muy desiguales, con sus historias, mejor con sus respectivas intrahistorias nos salvan de la inseguridad del presente, del terror de la Historia [3].

Recordamos –por orden de cita– a: Roger Shutz, Emilio Lledó, José Antonio Muñoz Rojas, Eugénio de Andrade, Ibn Jaldûn, Francisco de Vitoria, John Berger, Roger Garaudy, Ernst Bloch, Marguerite Yourcenar, Julio Caro Baroja, Francisco de Ayala, Lucien Febvre, Manuel García Pelayo, José Martínez de Sousa, José Antonio Marina, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Américo Castro, Ryszard Kapuscinski, Giovanni Papini, Vicente Ferrer, Carlos Castilla del Pino, Samir Kassir, Rafael Altamira, Kenneth. J. Gergen, Marc Bloch, Naguib Mahfuz, Antonio Gamoneda, Orhan Pamuk, Hannah Arendt, Violeta Parra, etc.

Esclareciéndonos la intrahistoria de Angelo Giuseppe Roncalli, Hannah Arendt sostuvo un juicio que nos viene como anillo al dedo justo ahora: «Todas las historias muestran la completa independencia que proviene de un auténtico desprendimiento respecto de las cosas de este mundo, de esa espléndida libertad respecto del prejuicio y la convención»[4]. El Papa Roncalli se negó sistemáticamente a la sumisión ante los hombres y a toda connivencia con el mal. Uno más de los miles de insumisos que jalonan afortunadamente la Historia. Y es que como dice el poeta Antonio Colinas «la vida nos enseña que la propia realidad es, a veces, mucho más poética que el mundo de los sueños.» [5]

En estos días se cumplen 109 años del nacimiento de Vicente Aleixandre y este año hace 30 que le concedieron el Premio Nobel, que fue el premio a la generación de 1927 y a la época que la supo hacer posible. Debemos recordarle con más detalle [6].

No encuentro mejor final para este post de agradecimiento que agraciarles con una de las muchas bellas palabras del poeta:

«Por amor se pueden destruir muchas cosas.
Por amor se puede destruir todo aquello que
representa una injusticia para los hombres» (Vicente Aleixandre)

 

 


 NOTAS:

[1] En: Covarrubias Orozco, Sebastián (2006). Tesoros de la lengua castellana o española (edición integral e ilustrada: Arellano, Ignacio y Zafra, Rafael). Madrid: Iberoamericana. p. 57.

[2] Este weblog: bibliologia.info, abarca unas 450 páginas de contenido con más de 2000 archivos de recursos que llegan a ocupar una capacidad de 1’5 Gb. Cientos de vínculos a otros sitios web, más de mil páginas lo enlazan. 8000 personas lo tienen agregado a sus favoritos.

[3] Del poeta Antonio Colinas (2006). Leyendo en las piedras. Madrid: Siruela. p. 18.

[4] Arendt, Hannah (2001). Hombres en tiempos de oscuridad. Barcelona: Gedisa. p. 73.

[5] Colinas, Antonio. op. cit. p. 22.

[6] Sobre la vida y la obra de Vicente Aleixandre, entre otros muchos estudios, les recomiendo uno breve y majestuoso de Antonio Colinas (1982): Aleixandre. Barcelona: Barcanova.

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