Actitudes del narrador. Referencia y auto-referencia
Escrito por José María Vivancos en Mayo 22nd, 2008La biografía y la autobiografía pretenden describir la vida de una individualidad. Escribir de una vida y no estrictamente historiar. En el caso de la biografía, entiéndase por individualidad, al ámbito individual, dado que existe el biografismo colectivo[1]. El discurso biográfico procura ajustarse a los acontecimientos históricos, vividos, por el personaje o protagonista, huyendo el narrador de la introspección, o al menos sólo acude al mundo interior cuando es inferido por los propios hechos históricos.
El proyecto del biógrafo es (re)construir un pasado con toda la información a su alcance, pasada y presente, que debe verificar e interpretar. Que conviene diferenciarlo del historiador. Mientras que el biógrafo, aspira sólo a descubrir los aspectos concretos que le interesan para su proyecto; el historiador, se afana por indagar la verdad acerca del pasado en su completitud, reflexiona sobre él y toma conciencia histórica[2]. Y el autobiógrafo dirige su obra a re-construir un pasado - su pasado - y lo estructura como un proyecto que pertenece al presente - su presente -. Es su proyecto, consciente y consiguientemente subjetivo e introspectivo.
Ahora bien, conviene subrayar que ambos discursos son inevitablemente interpretantes.
En la biografía existe siempre, en mayor o menor grado, la marca de la emotividad del sujeto emisor, que suele traducirse, en juicios de valor, connotaciones y otras formas que denuncian la simpatía o antipatía del narrador por el héroe de la biografía. «La empatía es una actitud ejemplar que el acto biográfico requiere del narrador»[3], que proviene desde el hecho y momento de la elección del personaje. Continuar leyendo »
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